En Apocalipsis 5:11-12 nos encontramos con una escena sorprendente en la que el Cordero que fue inmolado es el único digno de quitar los sellos y abrir el rollo. Esto provoca una poderosa fiesta de adoración en el cielo cuando los ángeles, los ancianos y los cuatro seres vivientes proclaman: "Digno es el Cordero".