Un cuento sobre animales del mundo (hábitos, hábitats y amistad).
En las vastas y heladas extensiones de la Antártida, donde el viento susurra secretos antiguos entre bloques de hielo que brillan como diamantes bajo el sol de medianoche, vivía Lumi, una pequeña pingüina curiosa con plumas suaves y grises que parecían nieve recién caída. Su hogar era un mundo de blancos infinitos, donde el mar helado se extendía hasta donde alcanzaba la vista, y los icebergs flotaban como castillos mágicos esculpidos por gigantes del océano. Cada día, Lumi deslizaba su cuerpo redondo sobre la superficie resbaladiza, sintiendo el frío picante en su pico naranja y el crujido suave del hielo bajo sus aletas. El aire olía a sal pura y a aventuras lejanas, y el sol, aunque bajo en el horizonte, pintaba el cielo con tonos rosados y dorados que hacían que todo pareciera un sueño encantado. Lumi soñaba con explorar más allá de su colonia de pingüinos, donde miles de familias se reunían en un gran círculo, cantando melodías profundas para mantenerse cálidos y unidos. Pero un día de primavera, cuando el hielo comenzaba a derretirse en charcos brillantes, Lumi oyó un sonido extraño: un chapoteo juguetón que no pertenecía a ningún pingüino.De entre las olas azules y espumosas emergió Kito, una foca leopardo bebé con ojos grandes y negros como pozos de medianoche, y un pelaje moteado que relucía como estrellas en un cielo nevado. Kito provenía de las aguas profundas y misteriosas del océano Antártico, donde nadaba entre corrientes frías que llevaban ecos de ballenas cantando y peces plateados danzando en bancos luminosos. Su hábitat era un reino submarino de sombras azules y burbujas danzantes, donde cazaba krill diminuto con agilidad juguetona, sintiendo el agua fresca rozar su piel suave y el ritmo constante de las olas meciéndolo como una cuna gigante. Pero Kito se había aventurado demasiado cerca de la costa, persiguiendo un pez brillante, y ahora estaba atrapado en un banco de hielo que lo separaba de su familia. "¡Hola! ¿Quién eres tú, bolita de plumas?", graznó Kito con voz alegre pero temblorosa, mientras agitaba sus aletas para no resbalar. Lumi se acercó con cuidado, su corazón latiendo rápido como las olas contra las rocas. "Soy Lumi, de la gran colonia. Tú eres... ¿una foca? ¡Nunca vi una tan cerca! ¿Por qué estás solo aquí en el hielo frío?", respondió ella, inclinando la cabeza y oliendo el aroma salado que traía Kito del mar....
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