Un domingo por la mañana, en la ciudad de Riobamba, los habitantes despertaron alarmados por la noticia de que en la noche anterior un misterioso hombre sin cabeza, había ido a caballo por las calles de la nueva ciudad.
Aunque, la cabalgata del descabezado fue a las doce de la noche; no había causado asombro en ese momento a los pobladores, debido a que era la época de la independencia y los mensajeros nocturnos con noticias, abundaban en la ciudad.