Una de los aspectos más terapéuticos de ser melómana es la capacidad que tienen las canciones de ayudarnos, reconfortarnos o por último, acompañarnos en momentos difíciles.
Comparativamente hablando, este año no estuvo tan cargado a la tristeza como lo fue el 2006, pero como no hay vida en rosa que soporte la burbuja pop, también fue necesario la compañía muchas veces de canciones melancólicas esas que te hacen sentir un poco menos solo en este difícil arte de aprender a vivir.
Un paradigma existencialista de estos 12 meses fue Ben Gibbard. Sus benditas canciones para Death Cab For Cutie fueron mi vocero oficial durante todo el año, especialmente en mis momentos más cuestionadores, donde era todo una nebulosa en espera de decisiones trascendentales de la época de reflexión que me autoimpuse. Desde la familiaridad de Plans (que desde el año pasado me venia rayando la cabeza) hasta la belleza del Transatlanticism que descubrí durante estos meses, mis momentos de hermosa melancolía tomaron otro sabor, nuevamente interpretado por el pop-rock, con maravillas musicales como What Sarah Said, una de esas canciones que te hacen sentir a ciencia cierta que la belleza sí existe.
En medio del cansancio del invierno frio de este año, por fin pude escuchar uno de los discos que más esperaba de este año: We Walked In Song de Innocence Mission. Karen Peris, su voz y sus canciones me hacen querer ser mejor persona, y ese sentimiento se intensifica cuando escucho ese disco tan personal inspirado en la muerte de su padre. Pero es maravilloso sentir como esta mujer convierte ese cúmulo de tristeza que significa perder a alguien tan querido en un canto a la esperanza, al valor de la vida y a la hermandad de los hombres. Precioso
Otra infaltable en los momentos no tan felices es Juana Molina. No sé porque extraña razón (yo le echo la culpa a Radiohead porque me acostumbró a esos sonidos), cuando escucho a esta argentina entro en un estado de letargo muy agradable, donde no hay sonrisas pero tampoco hay lágrimas, simplemente hay respiración y un descanso de todo. Recuerdo haber estado muy cansada, quizás triste en algún momento, pero apretaba play a Juana Molina y como que mi universo entra en un estado especial de desconexión total, de anulación de los sentimientos y las sensibilidades, y simplemente yazgo en una melodía que para muchos es rara
que importa, me ha hecho sentir mucho mejor
► Juana Molina - Rara