cuando uno comienza a descubrir la música que a uno le gusta, se suele ir por ese impulso pasional de la juventud y defender a muerte el estilo que se eligió. no hay miedo a encasillarse, sino más bien eso es un valor que te otorga identidad y fuerza a tu elección.
para aquellos que caemos en las redes del rock, esta postura toma ribetes casi de manifiesto ante la vida, ante el sistema, ante los adultos y su mundo de mierda que hay que cambiar. nada de melodías dulces ni manzanas azucaradas. aquí hay rabia y rebeldía, hay tristeza e impotencia, y hay que mostrarla
pero pasan los años. los dolores se superan y mirados desde lejos comienzan a relativizarse. el mundo se hace chico y encasillarse ahora es una cárcel para los que necesitan espacio para descubrir.
y comienzan a gustarte aquellas cosas que, cegado por la pasión juvenil, dijiste que no te gustarían
pero con los años te das cuenta, que siempre estuvieron contigo
eso es el pop
lo primero que escuchas en la radio
es pop
las canciones anticuadas de tus padres,
que luego se convierten en fuentes inagotables de recuerdos
eso es pop
las canciones del colegio que nunca te gustaron pero hoy sólo te hacen sonreir
eso es pop
tu soundtrack feliz de aquellos momentos que realmente vale la pena rememorar
eso es pop
tu vida está más llena de pop de lo que podrías reconocer
y cuando te cansas de la rabia, la desilución y la rebeldía
nunca estará de más una melodía que lo único que te venda
sea felicidad
procura cruzar entonces. Al Otro Lado
el lado luminoso de la música