Septiembre es el típico mes donde todo el mundo se acuerda de la música chilena. Las radios hacen especiales, la televisión se engalana de tricolor y todos se esmeran en "apoyar al artista chileno"
Pero esto no es más que la prueba de que hay demasiada gente perdida, que se dicen chilenos orgullosos pero que no escucha música nacional y cree que el artista chileno es un amateur que es feliz haciendo su arte y siendo aplaudido, aunque sea un mes al año.
Hace rato la música chilena dejó de ser patrimonio de Septiembre. Esas canciones del campo tradicionalista ahora suenan tan anticuadas con las expresiones urbanas como el rock, el jazz, el pop y otros estilos. Septiembre es un mes para desempolvar a los Quincheros y sus canciones pegadas en un Chile que nunca existió, pero la música chilena, gracias a Dios, no son los Quincheros. La música chilena son los sonidos diversos de esta larga, angosta y ruidosa faja de tierra, guitarras y acordeones.
Que la música chilena no sea patrimonio de un mes,
sino patrimonio de nuestras vidas
de la vida común y corriente de los habitantes de aqui
metidos en este país extraño, porfiado
pero querible
y que yo al menos, independiente de todo chovinismo patriotero
quiero con todo mi corazón y oídos
Bienvenido Septiembre
con una joya que huele por todos lados a Chile
(o al menos, a lo que a mí me gustaría que fuese)
Elso Tumbay - Naturaleza