Creo que hay pocos grupos más influyentes y emocionalmente evocadores en mi vida que Radiohead.
Influentes, porque sin darme yo cuenta, mucha de la música que yo escucho ahora proviene de sus trabajos, su estilo y sus temáticas. Y emocionalmente evocadores, debido a la cantidad enormes de recuerdos, anécdotas e historia que tengo con sus canciones. Y lo intensa e importantes que estas son. Tanto, que hasta da verguenza revelarlas, porque sería entrar a terrenos demasiado íntimos, alejados de la melomanía y llevados derechamente al terreno del crecimiento más profundo como ser humano.
Radiohead es, aunque me aburran a veces y no sea una fan devota a pesar de ser una instruída (porque confieso tenerles pavor a sus fans devotos), una de esas bandas que me es imposible eludir por mucho tiempo. De cierta forma, siempre vuelvo a ellos, siempre caigo rendida por sus melodías envolventes o simplemente por los recuerdos que ellas guardan en mi memoría.
Es como si tuviese un chip programado en mi cerebro para reaccionar cada vez que escucho alguna de esas canciones que me marcaron tanto. Y es instantáneo: estoy ahí de vuelta, tirada en el suelo de la casa de mis padres llorando y soñando por vivir feliz algun día, o descansando en el sillón de mi primer amor en esos momentos donde todo parecía eterno e indisoluble. También se viene a mi mente las caminatas eternas perdida sin saber que hacer, esas tardes desgastadas sin tener más que lágrimas para ocupar el tiempo o aquella maravillosa noche de aeropuerto en Londrés donde los sonidos hermosos de No Surprises cobraron sentido entre los detalles de esa espera en Heathrow.
No me considero una fan de Radiohead declarada porque tengo muchas objeciones a eso. Entre no compartir esa condición de "vacas sagradas" que ostentan, y esa misma obsesión de sus seguidores de tomarse demasiado (DEMASIADO) en serio algo que es parte de la vida, no la vida misma, esque me he alejado muchas veces de su música y su leyenda. Lo prefiero así, sin cuestionamientos, y por eso me negué en un principio ir al concierto, debido a esa histeria generacional con la que no comulgo.
Pero no puedo negar que Radiohead es una de esas bandas realmente ineludibles en mi vida. Y esa misma imposibilidad de sentirme movida cada vez que pongo una de sus canciones y me transporto a un espacio donde los recuerdos son archivados y consultados cada vez que lo necesito, fue la que me inspiró a decidir a ir a verlos en vivo.
Creo que esa, y la emoción que me embarga al escuchar joyas personales como ésta canción, es la principal razón de ver a un concierto como un hito más dentro de mi trayectoria como persona.
Esque mi vida, personal y melómana, sería completamente distinta sin ellos. Quizás no la cambiaron, no la transformaron, pero si la musicalizaron en sus momentos claves, quedándose para siempre imperturbables en la eternidad de la memoria.
Y esos son los detalles que marcan un antes y un después.
► Radiohead - "Scatterbrain"