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Se me pasó el 2008 y no pude hacer ninguno de los sabidos recuentos sobre la música que disfruté durante ese siglo camuflado de año. Y aunque lo hice ciertamente en mi cabeza, y hasta lo volví gráfico con esas fotos clásicas de fotolog/facebook (http://www.facebook.com/photo.php?pid=5293441&id=801575275), no lo escribí con la soltura con la que otrora solía hacer esas revisiones.

Creo que esa imposibilidad de escribir en extenso sobre un año extenso tiene que ver precisamente sobre la finalización de éste y todo lo que ha significado, que extrañamente ha sido reflejado por cada horóscopo de mi signo que he leído: terminó un ciclo. Finalizó una etapa, se cerraron los círculos, quizás no para siempre pero si al menos lo necesario para entender que la madurez ya no es un anhelo lejano, sino una necesidad natural.

Y no ha sido en lo absoluto complejo o difícil de sobrellevar, sino al contrario, ha estado repleto de paz. Ciertamente esta paz es deliciosa teniendo en cuenta la angustia que pasé durante los años de la incertidumbre propia de la juventud. Y no es que me sienta vieja, pero si me siento experimentada, como que los años no los cargo sino los siento plasmados en mí.

Sin embargo, esta tranquilidad también ha estado adormeciendo mi otrora incombustible entusiasmo. Cosas que antes me hubiesen vuelto loca ya no lo hacen, me siento más calmada frente a determinaciones e incluso me asusta un poco el temor a volverme aburrida o peor aún, desapasionada.

Ya no sufro, sólo disfruto. ¿Pero acaso el disfrute eterno no le quita sabor a una vida cuyos momentos sazonados son precisamente los difíciles de digerir?

Y lo que más preocupada me tiene es que no he podido escribir, y eso para una persona que ama y necesita escribir, es como sufrir de estreñimiento. Es estar contenido me da la sensación de que en cualquier momento la paz se va a la mierda y comience a vomitar sin control todo esto que no he podido reflejar en mis muy amadas palabras.

Es extraño, sé que mi mejor momento ya pasó, y no obstante siento que igualmente viene en camino algo mejor. Como esa extraña contradicción en saber que lo más feliz de tu vida es el pasado, y no obstante guardas una fe imperturbable por el futuro.

Es como un libro nuevo dispuesto a ser llenado con mil palabras. Sólo que aún no las proceso. Quizás me falta pluma, quizás me falta tinta, quizás me falta papel....

Y todo este vómito escrito lo pensé cuando iba imaginando esta canción en la micro, leyendo un libro entrañable que se parece mucho a este blog (31 canciones de Nick Hornby) y preguntándome que faltaba para volver a escribir. Si dejar mi abulia de lado, o tal vez calmar toda esta aventura de vivir. O quizás es tiempo de cambios, de enamorarme de nuevo, o de emprender aventuras en otra ciudad...

Debo admitirlo, mis días deambulando no han terminado. Ni quiero tampoco que terminen ahora. Pero sé que terminarán, que habrán décadas de estabilidad, y que esas décadas se construyen con cada paso que me atrevo a dar, y con cada palabra que me atrevo a escribir. Mis pies están preparados... mis dedos al fin también.

► Belle & Sebastian – “My Wandering Days Are Over”