Lunes catorce de diciembre de dos mil quince. Diecinueve cincuenta y siete. Ingresando a Lugones por Udaondo. -A ver… Esperá. -Sí. -Uh, no. La goma… No te puedo llevar. Siempre hay espacio para una gambeta más de la suerte. Una más. El taxi queda varado sobre el margen de Lugones, a la espera de llave […]