La era digital tiene su cara sucia. Literalmente. Su impacto ambiental no es para nada despreciable. Una realidad que se desconoce, o se prefiere ignorar, ante las comodidades que brinda a sus usuarios, o bien es ocultada por las grandes corporaciones del sector. Así lo denunció a Radio Sputnik el experto en la materia Pablo Gámez-Cersosimo.