Alyson, que trabajó en tres ocasiones en la Casa Blanca haciendo prácticas y es una estudiante sobresaliente becada por una prestigiosa universidad, es una adicta a la morfina y al crack. Alyson conoció a un chico en la universidad que la introdujo en el mundo de las drogas. Ahora, Alyson ha vuelto a casa de sus padres, pero no tiene ninguna relación con su hermana Cara, a la que estuvo muy unida en su día. Su hermana no confía en ella, no la respeta y no quiere verla, porque cree que la adicción a las drogas de Alyson está consumiendo a la familia. Alyson no sólo está poniendo en peligro su vida, sino también la de su padre, al que le roba la morfina que le han recetado porque está enfermo. Esta familia se encuentra en una grave crisis y cree que una mediación es la única esperanza para Alyson.