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Sostener el contacto constante con los clientes es uno de los mayores desafíos (y a la vez una de las mayores oportunidades) para cualquier negocio. En un mercado donde la atención es limitada y la competencia está siempre a un clic de distancia, muchas empresas ponen todo el foco en atraer nuevos leads, sin detenerse a mirar qué pasa con quienes ya confiaron en la marca. Para Pablo Giovannone, emprendedor y experto en marketing con más de dos décadas de experiencia en áreas comerciales, ese es uno de los errores más comunes. Lo explica con claridad: "Las empresas se preocupan siempre por meter más clientes nuevos al embudo y nos olvidamos de cuidar a los que ya tenemos. Hay que llenar el embudo, captar, pero también hay que fidelizar y rentabilizar los clientes actuales".

Desde su mirada, vender no se trata solo de sumar contactos, sino de profundizar relaciones. Cuando ya existe un vínculo previo, el esfuerzo comercial es distinto y mucho más eficiente. Por eso, Pablo remarca que "debemos esforzarnos en venderles más cosas porque ya tenemos vínculos con ellos", y amplía la mirada al recordar que incluso los clientes perdidos merecen atención, porque entender por qué se fueron también es parte de una estrategia madura.

Uno de los riesgos actuales es creer que la relación se sostiene solo desde lo digital. Pablo advierte sobre esa falsa sensación de contacto permanente cuando dice: "Muchos se quedan en un mensaje por WhatsApp con el cliente, pero cuidado con eso… porque si no te preocupas por visitar al cliente, por conversar, la competencia lo va a hacer y generar ese vínculo". Para él, la venta no es transaccional, sino profundamente humana. "La venta no es un negocio de productos, sino de personas, y debemos sostener las relaciones", afirma, dejando en claro que el contacto constante no es insistencia, sino presencia real.

Ese vínculo también se construye estando en los espacios correctos. Desde el rol del vendedor o emprendedor, Pablo sostiene que hay que salir a buscar activamente a quienes tienen un problema que nuestro producto o servicio puede resolver, ya sea en encuentros de networking, ferias, etc.". El contacto no empieza cuando alguien pregunta el precio, sino mucho antes, cuando se comparte un espacio, una conversación o una experiencia.

En los negocios digitales, el desafío es distinto pero igual de delicado. Pablo plantea que "tenemos que mantenernos en la mente de nuestro cliente, sin colapsarlo, pero sin soltarlo". Encontrar ese equilibrio es clave: estar presentes sin invadir. Por eso recomienda una constancia simple pero efectiva: "Una vez al mes hay que comunicarse con el cliente para que, cuando tenga un problema, piense en nuestra marca". No se trata de vender todo el tiempo, sino de recordar que estamos ahí.

Finalmente, Pablo invita a cambiar la forma en la que gestionamos la energía comercial. Muchas veces se pone demasiado esfuerzo en quienes no avanzan, mientras se descuida a quienes sí muestran interés. "A veces nos preocupamos muchísimo por esos clientes a los que les pasamos el precio y dejan de responder", señala, y propone una mirada más estratégica: segmentar. "Cuando tienes un volumen grande, tienes que dividir en clientes fríos, tibios y calientes… no tiene sentido recuperar los fríos cuando tengo a todo el resto". Entender que no todos van a comprar también es parte del proceso. Como él mismo concluye: "Mucha gente no nos va a querer comprar y los tenemos que dejar ir".

Instagram: @soypablogio