Lost in Translation es la segunda película escrita y dirigida por Sofia Coppola. Es una coproducción de Japón y Estados Unidos, ambientada en Tokio y estrenada en 2003. La cinta fue nominada a cuatro premios Óscar (mejor película y Bill Murray como mejor actor), la directora ganó el premio al mejor guion original, estando nominada también en la categoría de mejor director.
La cinta fue filmada casi en su totalidad con una cámara de 35 mm y una cámara Moviecam Compact para la grabación de tomas en lugares pequeños y de poco espacio. Francis Ford Coppola, el padre de la directora, le sugirió filmar en vídeo, pero Sofia decidió usar cinta para darle a las imágenes un sentimiento romántico y de melancolía.