Y el paro sigue subiendo...
Dice la teoría que un desempleado es aquel que está en edad de trabajar y desea hacerlo, pero no encuentra dónde emplearse. La realidad oficial, sin embargo, no dice lo mismo. Por ejemplo, si el trabajo que busca es de menos de 20 horas semanales, entonces los registros del Servicio Público de Empleo Estatal no lo consideran parado. Y si una persona está realizando un curso de formación, da lo mismo que esté más parado que un gato de escayola porque tampoco aparece en las listas.
La información que mensualmente difunde el Ministerio de Trabajo en colaboración con las comunidades autónomas diferencia entre 'demandantes de empleo' y 'desempleados'. Parece evidente y difícil de discutir que uno y otro epígrafe no son sinónimos, ya que no es lo mismo estar sin trabajo que tener uno y estar buscando otro mejor. Pero lo que resulta algo más discutible son las consideraciones que se utilizan para adscribir en uno u otro apartado a quienes acuden a las oficinas de empleo, o los criterios por los que se excluyen a ciertos grupos de personas de la lista del paro.
El colectivo que la Administración denomina 'demandantes de empleo ocupados' lo forman en España más de 950.000 personas, que bien tienen un empleo y buscan otro mejor, o bien no lo tienen en absoluto, pero... La categoría sirve para acoger desde a aquellos jóvenes que no han concluido sus estudios pero ya han decidido ir ganando antigüedad en las listas del Inem; hasta a los expulsados o despreciados por el mercado laboral que han decidido realizar un curso de formación para mejorar su empleabilidad; y también a los trabajadores afectados por un expediente de regulación de empleo (ERE), ya sea temporal o de extinción de contrato; y a los perceptores de prestaciones por desempleo que participan en trabajos de colaboración social.
Por culpa de la burocracia
Además, las comunidades autónomas tienen potestad para sacar de las listas del paro registrado e incluir en este apartado a los demandantes de empleo en un sector de difícil cobertura, a los que instan a realizar algún curso de formación para encontrar empleo en otro sector.
Como las estadísticas no informan de cuántas personas se enmarcan en cada subgrupo, no es posible saber cuántos de ellos son realmente 'demandantes ocupados' y cuántos son algo así como parados disfrazados por la retórica oficial.