AMI
REGRESA
ENRIQUE BARRIOS
Este libro fue pasado a formato digital para facilitar la difusión, y con el propósito de
que así como usted lo recibió lo pueda hacer llegar a alguien más. HERNÁN
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Rosario – Argentina
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Ami Regresa
Enrique Barrios
Digitalizador: @ Desconocido
22/09/03
IINDIICE
Citas preliminares
Parte Primera
Recuerdos de Ami
Capítulo 1. La Duda
Capítulo 2. En el Roquerío
Capítulo 3. El Encuentro
Capítulo 4. Una Danza Cósmica
Capítulo 5. El Defecto Principal
Capítulo 6. La Misión
Capítulo 7. El Comandante
Capítulo 8. La Caverna
Capítulo 9. Camino a Kía
Capítulo 10. El Maestro Solar
Parte Segunda
Capítulo 11. Krato y los terri
Capítulo 12. Hasta la vuelta, Kía
Capítulo 13. Calibur
Capítulo 14. El pergamino y dos posibilidades
Capítulo 15. Muñeca Galáctica
Capítulo 16. Los padres de Ami
Capítulo 17. El motín
Capítulo 18. Caros armamentos
Despedida
Conclusión
Recontra conclusión
Requetecontra conclusión
"Te alabo públicamente, Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque has mantenido estas
cosas ocultas de sabios e intelectuales y las revelaste a los niños".
(Mateo 11:25)
"Hay un viejo misterio en el universo: ¿Por qué la vida? ¿Para qué la Creación? Los
intelectos se afanan, buscan y no encuentran, y como no encuentran, inventan teorías, pero el
antiguo misterio sólo al amor se revela, a la conciencia iluminada por amor. Privilegio de simples y
sencillos, como niños".
(Introducción del pergamino del viejo Krato, habitante del planeta Kía)
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PARTE PRIIMERA
RECUERDOS DE AMII
Mi nombre es Pedrito X. La equis significa "misterio", porque no puedo revelar mi apellido. Ya sabrán la razón.
Soy un niño, estudiante y soltero; sin embargo, escribí un libro que se hizo muy popular. Se titula "Ami, el niño
de las estrellas". Bueno, yo se lo dicté a un primo aficionado a la literatura: Víctor. El lo escribió. Trabaja en un
banco. En los ratos libres viene a mi casa a teclear en su máquina portátil. Así realizamos el libro "Ami".
Víctor opina que mi relato es una tontería, una fantasía para niños. Dice que si se dignó a escribirla fue para ir
"soltando la mano", porque piensa editar una novela, "un libro de verdad". Algo serio, relacionado con "la
tortura de la frustración mental"... Una tontería así de aburrida.
Debido al éxito de "Ami", libro que habla de estrellas, "ovnis" y amor, Víctor quiere ambientar su novela en el
espacio.
Siempre quiere saber cómo imagino yo los mundos o las personas extraterrestres. Le respondo contándole lo
que he visto, no lo que imagino. El piensa que mi relato no es real, que todo lo inventé. Dice que tengo mucha
facilidad para idear historias; sin embargo, lo que cuento en "Ami" no tiene un pelo de fantasía.
Ami existe. Es un amigo mío, un visitante de otro mundo.
Apareció en una playa solitaria solitaria al caer la tarde, uando el verano terminaba.
Podía adivinar mis pensamientos, planear como una gaviota y también hipnotizar a los adultos. Parecía no
tener más de ocho años, sin embargo manejaba un "ovni" y era capaz de construir aparatos mucho más
complicados que un televisor. Dijo ser una especie de mensajero o maestro. Tal vez era un adulto, pero con
apariencia y corazón de niño.
En su vehículo espacial me llevó en sólo pocos minutos a conocer varios países de la Tierra. Después fuimos a
la Luna. No me gustó: demasiado árida. Parecía un queso seco visto con lupa. Además, siempre estaba de
noche, aunque hubiese sol, porque el cielo se veía negro. En cambio Ami disfrutaba mirando la luna o cualquier
cosa. Ami se regocijaba con todo; nada le disgustaba, excepto comer carne. Sentía lástima por los animalitos.
Más tarde me llevó a un mundo hermoso que se llamaba Ofir. Mejor dicho, se llama Ofir, porque existe, es real.
Está cerca de una estrella roja: un sol cuatrocientas veces más grande que el nuestro.
Allá no se conoce el dinero. Todos toman según su necesidad y aportan según su conciencia y buena voluntad.
Como no hay personas deshonestas, no es necesario que exista policía, candados, cadenas, muros,
alambradas, rejas o cerraduras; por eso mismo no se complican con documentos. No están divididos por
países; Ofir es una sola nación de hermanos, y como son hermanos, no existen los ejércitos ni la guerra.
Tampoco están divididos por religiones. Consideran que Dios es amor. Eso es todo. Viven procurando hacer el
bien y superándose cada día, pero también se divierten mucho en forma sana. Allá todo es libre; nada
obligatorio.
Ami dijo que la Tierra podría vivir así. Para eso es necesario que todos conozcan lo que él vino a revelar, es
decir, que el amor es la Ley fundamental del universo. Con eso bien claro en todos los corazones, lo demás se
dará muy fácil. También dijo que si no lo hacemos, vamos a destruirnos irremediablemente, porque mucho
nivel científico y poco amor en las personas es la fórmula ideal para que un mundo se autoelimine. Eso es lo
que está ocurriendo en la Tierra. Es que no somos civilizados.
Según Ami, civilizados son los mundos que cumplen con tres requisitos básicos:
1º Deben conocer que el amor es la Ley fundamental del universo.
2º Deben dejar de estar divididos por fronteras y formar un solo pueblo de hermanos.
3º El amor debe ser el fundamento de toda la organización mundial.
Ami usó el ejemplo de una familia para explicarme ese último punto. Las familias comparten todo con cariño,
porque las une el amor. Dijo que todos los mundos civilizados viven de esa manera.
También me hizo saber que existe una Ley universal que impide a la gente de mundos superiores intervenir
masivamente en la evolución de los mundos incivilizados. Sólo pueden sugerir muy sutilmente lo que
deberíamos hacer, de acuerdo con un misterioso "plan de ayuda".
Me pidió que escribiese un libro relatando todo lo que viví y conocí a su lado. Dijo que debería hacerlo como si
se tratase de un cuento, y no como lo que es: una realidad; por eso dije que lo relatado en "Ami" es un cuento.
A propósito. Lo repito ahora: jamás he conocido a ningún extraterrestre. Tampoco he viajado a un mundo
superior. Todo este retato es también producto de mi fantasía...
Si muchas personas opinan que lo que Ami dice es todo realidad, porque coincide con mensajes telepáticos
que ellas reciben, eso es casualidad.
Firmado: Pedrito X
4
Lo último que visitamos fue un mundo rosado. Allí estaba yo mismo, pero cuando sea grande, algo así. Había
una dama que me esperaba desde mucho tiempo atrás. Tenía el rostro color celeste claro y rasgos de
japonesa. Sentí que nos amábamos. De pronto se esfumó todo. Ami dijo que eso sería en el futuro, luego de
muchas vidas. No comprendí ese complicado asunto hasta después.
Yo vivo solo con mi abuelita. Siempre vamos a pasar las vacaciones de verano a la playa, pero la temporada
pasada no pudimos hacerlo, por falta de dinero. Eso me tuvo triste, porque como Ami dijo que regresaría si yo
escribía el libro, pensé que en la costa volvería a encontrarlo.
Al principio quise contarle mi aventura a todo el mundo, pero Ami y Víctor me recomendaron no hacerlo.
Dijeron que podrían creer que estoy loco (eso piensa mi primo de mí). No hice caso. Apenas ingresamos a
clases comencé a relatarle mi maravillosa historia a un compañero de curso, que era muy amigo mío. Todavía
no llegaba al viaje en "ovni", cuando soltó la risotada. Tuve que decirle que todo había sido una broma; que estaba
tomándole el pelo. Con eso quedé nuevamente como un niño normal.
Por eso no puedo revelar mi identidad.
LA DUDA
Mientras ayudaba a mi primo en su novela, él quiso escribir la tontería de una super civilización de pulgas
inteligentes vi niendo de una lejana galaxia a dominar telepáticamente a todos los habitantes de este mundo,
para luego explotarlos haciéndolos trabajar extrayendo uranio para ellas... Como todo eso me pareció grotesco,
repetido, absurdo y dañino, se molestó. Me preguntó si acaso nunca he pensado en la posibilidad de que mi
aventura con Ami haya sido un sueño. Al principio no le hice ningún caso, pero él insistió. Me pidió alguna
prueba. Le hablé de las "nueces" extraterrestres que mi abuelita probó, unas que me regaló Ami. Fuimos a
preguntarle a ella.
- Abuelita, Víctor es un tonto: piensa que soñé lo de Ámi. Cuéntale tú. ¿Verdad que comiste "nueces"
extraterrestres?
-¿Nueces qué, hijito?
-Extraterrestres, abuelita.
-¿Cuándo, Pedrito? -preguntó con la boca muy abierta, demostrando sorpresa.
A esas alturas del diálogo, Víctor sonreía triunfante, con burla.
-El último verano que fuimos a la playa, ¿recuerdas? Cuéntale a Víctor.
-Ustedes saben que me falla la memoria, hijitos. Esta mañana, por ejemplo, dejé olvidado el monedero en el
almacén.
Lo eché de menos cuando llegó el lechero a cobrar. Lo busqué por todas partes y...
-Pero recuerda lo de las "nueces" extraterrestres que probaste. Dijiste que te gustaron mucho...
-...le pedí al lechero que me acompañara de vuelta a la carnicería... No. Creo que fue al almacén. Sí. Menos
mal que don Saturnino es tan honrado. Allá lo tenía guardado...
Hice mil intentos, pero mi abuelita sencillamente no recordaba nada, ¡nada!
-¿Ves? -dijo Víctor, con cara de satisfacción-. No tienes pruebas. Acepta que todo fue un sueño. Hermoso,
debo reconocerlo, de otro modo no lo hubiese escrito, pero fantasía a fin de cuentas.
Busqué una prueba. Lamentablemente, aparte de las "nueces", Ami no me dejó ningún recuerdo material, nada
tangible.
Continué pensando hasta que se hizo la luz en mi recuerdo.
-¡Ya lo tengo!
-¿Qué tienes?
-Cuando Ami se fue, ¡toda la gente del balneario vio el "ovni"!
Con esto estaba derrotado... Sin embargo, no se impresionó.
-Ya sé que hubo un avistamiento aquel día, pero estoy seguro que allí se te ocurrió la historia, ¿verdad?
-No se me ocurrió nada. Hubo testigos...
Testigos de uno más de los veinte mil casos de luces en el cielo. Nadie sabe de qué se trata: plasma,
refracciones atmosféricas, globos sonda, aviones. En fin: luces en el cielo. De allí a decir que se trata de naves
extraterrestres..., hay mucha imaginación de por medio. Pero inventar que se tuvo comunicación con un ser de
otro planeta... ¡Vamos! Y no sólo eso. Además decir que se viajó a otros mundos... Eso es ir demasiado lejos.
Puedes llegar a ser un buen escritor de fantasía, pero no confundas imaginación con realidad. Hay
manicomios...
-Pero es verdad. ¡Es verdad!
-¡Pruebas! -exigió mi primo-. Puede que hayas soñado todo eso. Puede que no estés recordando una realidad,
sitio un sueño. Piénsalo...
5
No quise reconocerlo. Dije que estaba cansado, que mañana continuaríamos viendo su novela, pero esa noche
dudé:
¿Y si hubiese estado recordando un sueño?
Me parecía imposible, pero, ¿qué pruebas tenía, después de todo?
Esa noche, angustiado, tuve que recurrir al libro, a "Ami", en busca de algún indicio.
Lo leí, creo que por primera vez con tanta atención, de punta a cabo, pero fue sólo al final cuando encontré lo
que me serviría de prueba irrefutable: ¡el corazón alado grabado en la roca! ¡Claro! ¡Eso era!
Ami vestía un traje blanco. En el centro del pecho tenía un símbolo: un dorado corazón con alas, rodeado por
un círculo. Más tarde me explicó que significaba la humanidad unida en amor. Luego de su partida, ese dibujo
apareció grabado sobre la roca en la que conocí al niño espacial. Parecía haber sido hecho fundiendo la
piedra. Yo lo vi muchas veces... ¿O también eso era parte del sueño?
No me sentí seguro, porque recordé a una tía que afirma tener sueños larguísimos, llenos de pequeños
detalles, con "argumento" inclusive. Dice que continúan a la noche siguiente, en el lugar en donde habían
quedado antes del despertar, como capítulos de una telenovela.
¿Sería mi encuentro con Ami algo así?...
Decidí que lo único capaz de darme la prueba definitiva era el corazón en la roca de la playa. Si estaba allí, Ami
y el resto eran también realidad. Si no existía, todo había sido un hermoso sueño.
Cuando volví a ver a mi primo, lo primero que le dije fue:
-Hay una prueba.
-¿De qué?
-De que mi encuentro con Ami fue real.
-¿Cuál es? -preguntó sin hacerme mucho caso.
-El corazón grabado en la roca de la playa.
-¡Cuentos! Olvida todo eso y continuemos revisando mi novela. Estuve pensando que, en lugar de pulgas
inteligentes, quedaría mejor una raza de alacranes, telépa...
-Pero antes, vamos a la playa. ; Tú acabas de comprarte un automóvil, y...
-¿Qué? ¡Estás loco! La playa está a más de cien kilómetros, y yo soy un hombre muy ocupado. No me
interesan las fantasías de un niño soñador.
-Pero sí te interesan para escribirlas y...
-¡Eso es muy distinto! ¡No me gustan las insolencias! Yo escribo tus ocurrencias para ir practicando, pero no
confundo las cosas. Es ficción, imaginación y punto.
-¡Es realidad! -protesté disgustado.
Me lanzó una mirada reprobatoria y luego dijo:
-Comienzo a preocuparme seriamente por tu salud mental, Pedrito.
Su tono protector me hizo vacilar. Sentí verdadero temor de estar loco; por eso quise salir de la incertidumbre
de una vez por todas.
-Entonces, hagamos una cosa, Víctor. Vamos a la playa, y si el corazón no existe, yo comprenderé que fue
todo un sueño y no volveré a confundir las cosas; pero si está allí...
-¡Dale con esa tontería!... Está bien. El próximo verano iremos.
-¡El próximo verano! ¡Para que llegue faltan seis meses!
Ten paciencia. En verano iremos a comprobar que confundes las cosas. Continuemos con mi novela. Mira:
unos alacranes telépatas...
Me sentí como ante una muralla cruel. Reaccioné con violencia:
-¡Entonces iré yo solo! Me fugaré, me escaparé. Como sea llegaré a la playa. Además, no me interesan tus
alacranes telépatas. Todo eso es ridículo. ¡No volveré a ayudarte jamás!
-Mejor me retiro -dijo Víctor, comprendiendo mi alteración-. Mañana se te pasará.
Salió de casa deseándome las buenas tardes.
-¡No vuelvas nunca más! -le grité. Luego me encerré en mi habitación. Tendido en la cama estuve a punto de
llorar... Bueno, lo hice, pero no mucho, porque los hombres no debemos llorar...
Esa noche decidí hacer algo más que lamentarme y complacerme llorona y morbosamente con mis
dificultades. En la oscuridad cerré los ojos y durante más de una hora imaginé que llegaba a la playa.
Al otro día, en la tarde, apareció Víctor, silbando.
-¡A trabajar, los campeones! -dijo, como si no pasara nada. Yo estuve frío y distante.
-Lo siento, pero tengo un cerro de tareas por hacer. -Fingí estudiar un libro de geografía.
-Pero sólo una horita... Se me ocurrió una lucha entre dos razas de extraterrestres: los alacranes telépatas,
contra esos "bonachones" que imaginaste, los de Ofir...
Aquello me hizo hervir la sangre, pero disimulé.
-Imposible. Discúlpame. Hasta luego.
-Hummmmm. Sospecho que todavía estás enojado por lo de ayer.
-`Las estepas son eriales llanos de gran extensión..." Perdón. ¿Qué significa eriales?
-No sé. Hummm. Está bien. Estuve pensando que me vendría bien un descansito en la playa...
-¿Y? -La esperanza me hizo mirarle por primera vez.
-Podríamos ir el viernes en la tarde. Llevaríamos carpa y todo lo demás. De paso, podemos ir a constatar que
no existe ningún corazón en esa roca. Pero, si estás tan enojado conmigo...
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-¿Enojado contigo? ¡Claro que no! -exclamé feliz-. Pero, ¿a qué se debió ese cambio?
-¿Cambio? No. Sólo que anoche durante una hora no me dejó dormir la idea de llevarte a la playa. Cuando
decidí hacerlo, sólo entonces pude pegar los ojos. Creo que necesito un poco de reposo. Además, no quiero
que un día te enojes tanto que mi libro..., digo, tus libros se queden sin mi ayuda...
Bueno. Yo no sé lo que pasó. El hecho es que el viernes por la tarde empacamos, subimos al automóvil de
Víctor, y en un par de horas llegamos a la playa.
Respiré el aire marino como si fuese un bálsamo de vida. Todo me traía recuerdos de mi viaje espacial, de
Ami.
Al salir del vehículo eché un vistazo hacia el roquerío. Casi me pareció ver allí el "ovni" del niño de las estrellas,
suspendido en el aire, sobre la playa...
EN EL ROQUERÍÍO
Víctor quiso armar la carpa, en lugar de ir a ver la roca, porque la tarde caía, pero lo convencí para que
fuésemos inmediatamente.
-Bueno -dijo-, ya que estamos aquí... Aunque se está poniendo oscuro. Ya viene la noche...
-Está maravillosamente claro. Vamos.
Dejamos el automóvil en el sendero que lleva hacia las rocas y caminamos en dirección del mar.
La noche había llegado. Las nubes cedieron paso a una gran Luna que ponía luz en el lugar. Recordé la luna
llena de "aquella" noche: los mismos reflejos en las aguas; el balneario salpicado de puntos luminosos al otro
lado de la bahía; las rocas. Todo estaba igual.
La emoción aceleraba mi corazón y mis piernas, en cambio mi primo avanzaba con gran dificultad.
-Esto está demasiado oscuro, resbaloso...
-Es cosa de caminar con seguridad, hombre -dije, desde mucho más adelante que él.
-¡Qué tontería! Sería mejor volver mañana, de día.
-Eso sería una locura. Ya estamos llegando.
Escuché un sonido allá atrás: mi primo estaba en problemas.
-¡Pedrooo!
-¿qué pasa?
-Me caí al agua. Ven, ayúdame.
--Se trata de ir por las piedras; no por el agua dije, mientras me acercaba a prestarle socorro.
-Yo no puedo ver la diferencia. Todo está negro por aquí. Dame la mano.
-Si te empecinas en no querer ver, todo estará oscuro para ti...
-Mira cómo quedé. La pierna mojada, el zapato... Esto es una locura. Yo no sigo. Volvamos mañana.
Me pareció absurdo tener que esperar hasta el día siguiente, estando a sólo unos metros de la roca.
-Ya estamos llegando. Es cosa de unos pocos pasos más.
-Puede ser, pero esto está resbaloso, peligroso. Las piedras están llenas de musgo húmedo. La marea está
subiendo. Es muy fácil romperse el espinazo. Volvamos a la playa, armamos la carpa, dormimos y mañana
regresamos.
-¡Cuidado, Víctor, viene el agua! ¡Salta a esa roca más arriba!
-¿Cuál agua? ¿Cuál ro...? ¡Glub!
Esta vez quedó mojado hasta el cuello.
Definitivamente, mi primo era un anciano, a pesar de no tener más de treinta años.
Armamos la carpa en la arena. Víctor se cambió de ropa mientras yo preparaba, a regañadientes, una estúpida
fogata.
-Esto de meterse con niños... -protestaba él.
-Esto de meterse con viejos... -protestaba yo.
-Bueno -dije impaciente-, ya estás seco. Ahora te acuestas mientras yo voy y vengo...
Así de fácil veía yo el asunto. Así lo era, pero los adultos tienen la extraña virtud de complicarlo todo, de hacer
terriblemente dificultosas y complejas las cosas más sencillas...
-¡Eso nunca! Te quedas a mi lado. Por esas negras rocas puede ocurrirte cualquier cosa. Tengo sueño.
Vamos. Acuéstate.
-Pero...
-¡Acuéstate!
-Decidí seguirle la corriente, acostarme, pero apenas se durmiera...
-Está bien. Durmamos. Es muy entretenido dormir...
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Esperé en la oscuridad como serpiente al acecho. Infinitas horas más tarde su respiración me indicó que
dormía.
Comencé a deslizarme fuera del saco muy sigilosamente. Alcancé la salida. Cuando iba a sacar la cabeza
hacia el exterior, una mano me tomó por el cuello de la camisa.
-¿Dónde vas? -preguntó Víctor.
-Estee. Allá, afuera, al baño. Tú comprendes...
¡La excusa perfecta! Me llegó por inspiración. A nadie se le puede negar ir al baño.
-Está bien, pero vuelve inmediatamente.
-Pierde cuidado. Ya vengo. -Eso creía él...
Una vez fuera de la carpa corrí con la velocidad del rayo hacia "mi" roca. Una fuerza extraña pareció
apoderarse de mí, porque yo iba dando saltos de piedra en piedra, como un conejo. En pocos segundos estuve
al pie de mi destino final. Me detuve con emoción, acaricié la roca. ¡Cuánto había tardado en llegar a ella!
Ahora sólo faltaba escalarla y mirar el corazón alado... ¿Y si no estaba?
Todo se oscureció cuando pensé aquello. Perdí esa rara fuerza.
Comencé a subir con gran dificultad, empapado de dudas y temores, como un adulto. Resbalé por aquí y por
allá, pero, al final, ¡por fin! llegué a lo alto.
Caminé con emoción por la plana superficie. Desde la distancia, y debido a la oscuridad, no se veía bien la
zona en donde debería estar el grabado.
Me acerqué muy lentamente, como paladeando el momento, con una sensación de angustia o alegría.
Llegué al punto. Busqué el símbolo por todas partes, pero no estaba. ¡No estaba! ¡No existía!
-Jamás existió -dije con desolación en el pecho-. Todo fue imaginario, un sueño...
Yo no soy un sueño -dijo una conocida voz, a mis espaldas.
Me volví muy lentamente, como temiendo que lo escuchado fuera una ilusión auditiva, o algo por el estilo.
Al mirar, vi la blanca figura de mi pequeño y querido amigo. Allí estaba, sonriendo, como siempre.
-¡Ami!
EL ENCUENTRO
No pude evitar lágrimas de alegría al abrazarlo. Era real, sólido. Todo había sido una realidad, todo.
-Estás más alto, Pedrito.
-Es verdad, o tú estás más pequeño. ¡Encogiste! -Reímos, como tantas veces antes.
De pronto recordé a Víctor esperándome en la carpa.
-Antes era tu abuelita, ahora es tu primo. ¿Es que no puedes vivir sin pre-ocuparte? -Ami percibía siempre mis
pensannientos.
Tienes razón, pero es que...
-Es que nada. Lo tengo durmiendo profundamente en la carpa. La noche es nuestra. ¿En serio?
-Claro. ¿Quieres verlo por la pantalla? -preguntó Ami, toffitdo el pequeño visor, televisor, o como se llame él
aparato que usaba en el cinturón.
' --No es necesario, te creo.
-¡Vaya! Eso es todo un avance.
-¿Qué cosa?
--Que seas capaz de creer algo.
-No te comprendo, Ami.
-El viaje que hiciste, ¿no fue motivado por tus dudas acaso?
Pensé un poco antes de contestar. Ami tenía razón: yo había puesto en duda su existencia. Eso me hizo querer
ir a cerciorarme...
-Es verdad, pero valió la pena. Ahora estoy seguro de que existes.
-¿Y cuando me vaya? ¿Estás seguro que después no vas a creer que todo fue un sueño?
-De ninguna manera. Tú eres real. -Le toqué un hombro.
-¿Y antes? ¿No era también real? sin embargo, dudaste...
-Otra vez tienes razón. ¿Por qué a veces uno duda, Ami?
-Porque la mente funciona en varios niveles, desconectados los unos de los otros. A veces un hombre puede
ser violento y cruel; otras veces, cariñoso y pacífico. Si estás en un nivel alto, puedes llegar a vivir cosas
maravillosas, como encontrarte conmigo, comprender grandes verdades o hacer tus deseos realidad... Si estás
en un nivel bajo, no puedes así conectarte con niveles superiores. Aunque los hayas conocido antes, dudarás.
-No volverá a ocurrir, Ami, pero ¿por qué no viniste el verano pasado? Yo había escrito el libro y...
-¿Y pensaste que yo vendría inmediatamente? -rió-. No te di una fecha precisa. Debes ir desarrollando en ti la
paciencia, la ciencia de mantenerse en paz interior. El impaciente no está en armonía con el universo. Todo
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tiene su hora, su tiempo. Además, con tus dudas violas una serie de requisitos necesarios para establecer un
contacto, pero tú eres un caso especial..., a pesar de que a veces dudas de mi existencia.
-Lo siento mucho, Ami. Te repito que no volverá a suceder.
- Aspiró el aire nocturno mirando las luces del balneario situado al otro lado de la bahía.
-Pero todo está perfectamente bien en el universo. Vamos. Debo llevarte a dar una vuelta por la galaxia.
-¡Fantástico! ¿Dónde tienes tu nave! ¿Bajo el agua?
-No. Aquí, arriba. -Señaló hacia el cielo. Miré, pero sólo vi estrellas.
-No la veo...
-Está invisible. Vamos. Quiero presentarte a una persona.
-¿No vienes solo esta vez?
-No -respondió, sacando uno de los aparatos de su cin turón.
En principio no me gustó la idea de compartir el viaje con alguien desconocido. Me sentía más en confianza
con él solamente.
-¿Cómo vamos a subir a la nave?
En esos instantes una luz amarilla muy fuerte nos iluminó, al mismo tiempo sentí que me levantaban en el aire.
Esta vez no me asusté demasiado, porque ya antes había experimentado aquello.
Sobre nosotros apareció el "ovni", con una abertura de luz bajo el cuerpo. Muy pronto estuvimos de pie sobre la
nave, en la pequeña salita de recepción que yo conocía.
No pude evitar emocionarme.
-¿Qué te pasa? -preguntó riendo-. Estás como las viejas lloronas.
-No sé. Es que estar aquí de nuevo (snif) es algo tan irreal, pero no es fantasía; es realidad. Gracias (snif), Ami.
-Déjate de tonterías. Si no fuera por tus dudas, esto te resultaría perfectamente normal, como siempre lo fue.
Vamos. Alguien nos espera en la sala de mandos. Ven por aquí.
Le seguí sin mucho entusiasmo. Imaginé que un señor de cara verde nos esperaba. En Ofir yo había visto todo
tipo de seres extraños.
Al ingresar, vi una curiosa criatura de apariencia más o menos humana; una delgada niña de piel clara, ojos
color violeta y largo cabello rosado, adornado por una ridícula mariposa de tela amarilla. Vestía un buzo azul
muy holgado. Me miró con fijeza y seriedad, como si yo fuese un bicho raro. Me resultó antipática y
definitivamente fea.
Ami le habló en un extraño idioma, pero mencionó mi nombre.
-Te presento a Vinka -me dijo después-. Vamos, salúdense -nos animó sonriendo. Habló en ambos idiomas.
Nos miramos sin gran alegría ni amabilidad. Ella me extendió una mano larga y delgada. Sentí una especie de
repulsión que casi me impidió tocarla, pero, por buena educación, y luego de contarle los dedos
disimuladamente (eran cinco), la estreché. Tenía un calor y suavidad agradable...
Dije mucho gusto, acercándome para darle un beso en la cara, como es la costumbre entre chicos y chicas de
mi ciudad. Ella musitó algo indescifrable y retiró la mejilla con sorpresa.
Ami se doblaba de la risa, pero le explicó en su idioma, según supe después, que para mí era normal saludar
así.
-En el mundo de ella eso no se hace... Cuestión de costumbres -me dijo riendo.
Yo recordé que en Ofir el beso era muy común, por eso deduje
-Entonces el planeta de ella no es civilizado.
-Tienes razón. Ella proviene de un mundo tan incivilizado como la Tierra. Bueno. Es mejor que puedan
conversar entre ustedes. Toma. Pon esto en tu oído. Es un traductor. -Ami tenía en su mano un pequeño objeto
parecido a un audífono, pero sin cable. También le facilitó uno al especimen de ojos violeta.
-Ahora -dijo Ami, hablando en otro idioma, pero en el audífono yo escuchaba la traducción-, conversen entre
ustedes.
-Hola -dijo la humanoide.
Aunque sus labios emitían extraños sonidos, mediante el audífono yo comprendía.
-Hola -contesté.
-¿Cómo se llama tu planeta? -me preguntó.
-Tierra. ¿Y el tuyo?
-Kía -respondió.
Ahora, luego de escucharla hablar y poder comunicarme con ella, ya no me disgustó tanto su presencia.
-¿Qué edad tienes, Vinka? -pregunté.
-Doscientos cuarenta y cinco años -respondió. Yo quedé loco: no parecía ser tan terriblemente vieja...
-Esperen, esperen -nos detuvo Ami, divertido con el diálogo-. Mientras el planeta Kía da más de veinte vueltas
alrededor de su sol, la Tierra sólo da una, pero, en definitiva, ambos tienen más o menos ta misma edad.
Observé a Vinka muy atentamente. Tenía unas orejas puntiagudas muy bonitas, combinaban bien con su
cabello, delgado como el de los pollitos recién nacidos.
-Así que en tu mundo no se puede besar en la cara...
-Sólo entre enamorados, novios o matrimonios -explicó- Ustedes parecen ser muy modernos, en la Tierra.
--No tanto como en Ofir.
-¿Qué es Ofir?
-Un mundo civilizado. Oye, Ami, ¿No has llevado a Vinka a pasear por el universo?
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-Sí, pero no a Ofir. Prepárense. Ahora verán un espectáculo muy interesante: la danza de la galaxia.
Le solicitamos que nos explicase mejor.
-Bien, ustedes saben que las estrellas se mueven...
Quise impresionar a Vinka con mis conocimientos astronómicos:
-Los planetas se mueven, pero las estrellas están fijas -dije. Ami rió un poco antes de explicar:
-Parecen estar fijas; sin embargo, se mueven a grandes velocidades alrededor de la galaxia. Ahora vamos a
mirar como si estuviéramos fuera de la dimensión espacio-tiempo que nos es conocida. Desde allí
observaremos la Vía Láctea. Será algo así como ver una película muy acelerada. ¿Comprenden?
Ambos dijimos que sí, aunque no parecíamos muy seguros.
Además, cada estrella emite una vibración al moverse. La escucharemos en forma de sonido. Al mismo tiempo
cáptaremos cómo suena cada objeto celeste de la galaxia. Vamos.
Nos invitó a sentarnos mientras tomaba los controles.
En la pantalla central aparecía el balneario. Vi la carpa y el áutomóvil de Víctor. Sobre la roca se destacaba
muy nítido el corazón alado...
-¡Allí está el símbolo! Cuando lo busqué no pude encontrarlo...
-Fue una broma, Pedrito. Siempre estuvo allí, pero te hipnoticé para que no lo vieras.
-Pero, ¿cómo pudiste hipnotizarme? Yo no escuché ninguna orden tuya.
-Fue una orden telepática.
-¡Hipnosis a distancia! -exclamó Vinka, admirada.
-Eso debe ser fabuloso -dije, pensando en todas las posibilidades que se me ofrecerían si pudiera hacer algo
así. Por ejemplo, ordenar a un vendedor de juguetes que me regale todos los que yo quiera. También
convencer al profesor de que mi examen está perfecto, aunque tenga una hoja en blanco frente a su nariz.
Podría...
-Quien dispusiera de un poder tal -dijo Ami-, podría hacer todo tipo de trampas. Por eso, capacidades tan
grandes están fuera del alcance de quienes las utilizarán para el mal. La Ley universal rige estos asuntos.
Me sentí autorizado para obtener ese poder.
-Yo conozco esa Ley. Es el amor...
-¿Y crees que es suficiente sólo conocerla?
-¿Qué más falta, Ami?
-Practicarla.
-Tienes razón; por eso yo siempre la practico. -Me lo creí sinceramente cuando lo dije, pero las palabras de
Ami fueron un balde de agua fría:
-¿Te parece que dejar en la ruina a un juguetero, por satisfacer tus caprichos, es amor? ¿Consideras que
obligar a una persona a actuar contra su voluntad es amor? ¿Piensas que engañar y hacer trampas es amor?
Ami había estado captando unos pensamientos míos que pasaron tan rápido, que casi ni me di cuenta. Sus
duras palabras me hicieron caer desplomado sobre el respaldo del sillón. Fue como si me hubiera quebrado en
dos. Sentí vergüenza. No pude hablar. Estaba completamente falto de energía vital. Además, Vinka había sido
testigo de mi deshonestidad mental y de la reprimenda...
En tono muy cariñoso, Ami procuró reconfortarme.
-No te preocupes, Pedrito. A ella la tengo en un pequeño trance. No ha escuchado nada.
Eso me tranquilizó en parte, al igual que el tono afectuoso de Ami, pero todavía no era capaz de moverme o
hablar. Yo siempre me había creído una especie de niño ejemplar; sin embargo ahora comprobaba que en la
imaginación solía tramar cosas no muy limpias. Ami había logrado hacérmelo notar, con lo cual la opinión de mí
mismo quedó a mal traer: yo era bastante deshonesto.
No sé por qué, pero poco a poco fui comenzando a sentir una gran rabia en contra de Ami. Esa ira me daba
fuerzas para sobreponerme, así que no me la impedí.
-Ese es el peor de los lados de mi trabajo. A nadie le gusta que le muestren cosas que creían no tener, pero si
alguien no lo hace, jamás sabrán que las tenían, con lo cual nunca quedarán limpias. Nadie intenta superar un
defecto que cree no poseer, pero hay que saber decir las cosas: poco a poco.
Sentí que cada palabra de Ami era un ataque, una acusación, una condena, una calumnia. Mi rabia iba en
aumento. ¿Quién era él para venir a condenarme? No podía juzgarme en forma tan feroz por una broma de la
imaginación. Pensé que jamás hubiera utilizado el poder de hipnotizar a distancia para fines malos. No, porque
nunca fui un niño malo, al contrario...
-¿Se recuperó tu ego? -preguntó Ami, riendo normalmente, pero su risa me pareció sardónica y cruel.
-¿Vas a continuar ofendiéndome? -Mi tono era desafiante -Quiero volver a casa, a la carpa. Ya me cansé de
todo esto.
Me levanté. Estaba restablecido. Mi opinión de mí mismo otra vez; sólo que Ami era un injusto, un canalla, un
calumniador
-Lo miré con burla y le dije:
-Tú, el niño maravilla, el extraterrestre... Hablando de amor.Cacareando amor, y a la hora de la verdad, sólo
sabes condenar los pequeños errores de la gente. Tú no tienes nada de amor.Eres un padre Gatica, que
predica, pero no practica".
Nada bueno puede venir de un ser deshonesto, como tú. Por eso yo me voy. ¡Me voy!
Ami escuchaba con perfecta tranquilidad mis agresiones verbales. Creí notar cierta tristeza en su mirada.
10
-Sé que te duele, Pedrito, pero es por tu bien. Discúlpame.
-Nada de disculpas aquí. Yo me voy.
Vinka despertó.
-No puedes irte tan rápido, Pedrito. Quisiera conversar un poco más contigo; saber más de ti, de tu mundo...
Sus palabras me sorprendieron, me suavizaron, volví a la realidad.
Suspiré.
-Bueno, yo tampoco quisiera irme, Vinka, pero es que...
-¿Es que qué, Pedrito? -preguntó, mirándome desde el fondo de sus luminosos ojos color violeta... Era muy
hermosa, pero sólo ahora lo notaba...
-¿Por qué te quieres ir, Pedrito?
-¿Irme? ¿Yo? ¿Hacia dónde?
-Dijiste que quieres irte. ¿Por qué?
Entonces recordé al "culpable".
-Es que Ami está con cosas raras. Me ofendió.
-Parece que me quedé dormida. No escuché nada. ¿Es verdad que ofendiste a Pedrito, Ami?
-¿Decir la verdad es ofender? -preguntó éste-. Sólo quise mostrarle que un apoyo en el cual se afirmaba era
falso. Eso le hirió el ego, pero ya se le pasará.
Me pareció percibir una mirada de cariño en los ojos de Vinka cuando me dijo:
-No te vayas, Pedrito. Creo que tenemos mucho que conversar...
Yo sentí lo mismo. Quise saber todo acerca de ella.
Ami salió con otra de sus bromas:
-Basta de romances prohibidos. Vamos a ver la danza de la galaxia. Ustedes tienen sus parejas respectivas.
Creo haber mostrado a cada uno su alma gemela, en un encuentro del futuro. Deben ser fieles, aunque todavía
no las hayan encontrado.
Es curioso, pero sentí algo parecido a celos cuando supe que ella tenía otro chico...
-No seas mal pensado, Ami. Sólo se trata de amistad con Pedrito.
-Es difícil serle fiel a una persona que no se conoce -opiné.
-Sí la conoces, aunque sólo mediante un vistazo al futuro, pero hay un sentido, aparte de los otros cinco que
ustedes saben, que permite, entre otras muchas cosas, captar, sentir a persona, por muy lejos que se
encuentre.
-Telepatía?
-La telepatía tiene que ver con los pensamientos. El sentido que menciono se relaciona más con los
sentimientos. ¿No has sentido la presencia de tu compañera, Pedrito?
Aquello era demasiado íntimo.
-Bueno, esteee. A veces, cuando estoy solo, en la noche, pienso que hay alguien para mí, en alguna parte.
-¿Piensas, o sientes su presencia?
-En esos momentos..., creo que la siento.
-¿Y eres capaz de amarla en esos instantes?
-Bueno, esteee... No sé. Creo que..., que sí.
-Entonces estás desarrollando ese sentido superior. Para evolucionar más como personas debemos hacerlo. El
nos permite también captar las cosas espirituales, sin necesidad de utilizar los otros sentidos o el pensamiento.
Así distinguimos entre personas buenas y no tan buenas; entre verdad y mentira. Así percibimos el verdadero
amor y la presencia de Dios.
-En Kía hay muchos que no tienen fe en Dios -dijo Vinka.
--Cuando no se ha desarrollado ese sentido, es necesaria la fe. Después, ya no es cosa de creer o no creer.
Simplemente se percibe su maravillosa presencia. Así podemos brindarle nuestro amor, sin tener necesidad de
verle. Ese sentido superior es el que nos permite captar a nuestra alma gemela y serle fiel aunque todavía no
esté presente.
Yo pensé en la "japonesa" de mi futuro, pero no sentí nada. No supe si no había desarrollado bien el sentido
del que Ami hablaba o si la presencia de Vinka estaba produciéndome una… una interferencia.
Bien. Vamos a ver algo muy hermoso, pero antes es necesario que no existan impurezas en esta nave; o sino,
las malas vibraciones mentales van a producir una..., una interferencia..:
¡Ami había sido testigo de mi infidelidad mental hacia la "japonesa"! Me sentí culpable.
-Es necesario que dejes eso de lado, Pedrito.
Está bien, Ami. No lo haré más.
-Me refiero a que no me guardes rencores...
¡De manera que se refería a eso! Yo pensaba que se trataba del fuerte sentimiento de atracción que la
presencia de Vinka me estaba produciendo. Afortunadamente, Ami no lo había notado...
-¿Amigos? -Sonrió al extenderme su mano
-Amigos -contesté, sin encontrar motivo para no serlo. Vinka me había hecho olvidar el resentimiento. Nos
dimos la mano amistosamente.
-¡Bravo! -exclamó contenta la niña-. Ahora vamos a ver el concierto de las galaxias.
-La danza de la galaxia -corrigió Ami-, aunque es también un concierto. Puedes sentarte, Pedrito.
11
UNA DANZA CÓSMIICA
La nave vibró. Una luz amarilla muy fuerte llenó la sala de comandos, de amarilla pasó a rosado, más tarde, a
violeta, después, a un bello azul claro y finalmente, a blanco deslumbrante, el que pronto se apagó, dejando la
sala iluminada sólo por hermosos y movedizos reflejos provenientes del exterior.
-Observen por las ventanas.
Nos levantamos y fuimos a ver. El espectáculo erizaba los cabellos, era maravilloso: un enjambre descomunal
de estrellas multicolores estaba desparramándose en espiral por todo el firmamento. Cada partícula luminosa
se desplazaba lentamente. Aquello producía la impresión de volutas de humo colorido, luminiscente. Estrellas,
cometas, soles y planetas. Nubes multicolores de algo que semejaba algodón de azúcar o gas encendido;
resplándecientes filamentos estirándose, formando rizos, disolviéndose.
- La gigantesca espiral estaba haciéndose cada vez más grande. Se esparcía como si tuviera vida.
Algunos puntos producían estallidos de luz muy fugaces, como lentejuelas.
-Estamos observando el movimiento de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Ahora escucharemos el sonido que
produce cada partícula en movimiento.
Ami tocó un punto del tablero. La nave quedó llena de sonidos indescriptibles. Zumbidos agudos, graves;
silbidos, broncos truenos sostenidos. Los destellos fugaces producían un campanilleo que recordaba la lira.
El resultado final era un concierto impresionante.
-Así suena la galaxia. Avanzaremos la velocidad.
Levantó suavemente un botón y todo ese enjambre se aceleró de una forma increíble. Se estiraba, crecía.
Cada vez más me parecía que toda la galaxia era un ser vi vo, consciente, un ser que danzaba, una centellante
medusa cósmica que extendía luminosos apéndices al ritmo de su propia melodía. Sí, porque al acelerarse el
movimiento comprobé que el concierto y la danza tenían armonía melódica y ritmo. Una pulsación, una
cadencia, un vaivén...
-¡Qué maravilla, mi Dios! -exclamó Vinka, emocionada. Unas lágrimas humedecían sus ojos hermosos, más
bellos y luminosos así, con los múltiples colores de la danzante galaxia reflejados en sus pupilas, bañadas de
centelleos estelares...
La voz de Ami expresó reverentes sentimientos:
-Aquí estamos un poco más cerca de la perspectiva de Dios; sin embargo. El disfruta de todas las galaxias
danzando a la vez. No contempla desde fuera, como lo estamos haciendo nosotros; es El quien danza
transformado en millones y millones de cúmulos estelares... Más todavía: El contempla desde el interior de
cada ser. Desde los descomunales como una galaxia, hasta los ínfimos, como nosotros y los todavía menores.
Por amor comparte su maravilloso Espíritu con todas sus criaturas.
Ante el sobrecogedor espectáculo, Vinka prorrumpió en emocionado llanto. Yo, con un nudo en la garganta, me
encontraba en un estado parecido.
Quise brindarle apoyo. La abracé. Ella puso su cabeza en mi hombro. Sentí su aroma delicado. Acaricié la
suave pelusa de su cabello, más suave que la espuma, adornado por esa hermosa mariposa de tela amarilla...
-Suficiente por hoy -interrumpió Ami-. Todo en exceso es malo, incluso la belleza. Vengan. -Nos llevó del brazo
a los asientos laterales. No me fue fácil soltar a Vinka... ¿Qué me estaba ocurriendo?
Sentado, mientras las intensas luces iluminaban nuevamente la sala, me preguntaba si Ami sería capaz de
mostrar otra cosa que pudiera impresionarme. Después de aquello -pensé-todo será pálido y frío.
-Nada es frío cuando hay amor en el corazón -dijo Ami-. Miren hacia afuera.
Estábamos nuevamente sobre el balneario. Todo continuaba igual: las rocas, la carpa, las luces, la luna. Eso
me desilusionó.
-Ir tan lejos, fuera de la galaxia, para volver al mismo lugar... Yo hubiera querido visitar mundos lejanos...
Ami sonrió.
-No hemos ido a ninguna parte. Siempre estuvimos aquí.
-¡Pero yo vi la galaxia desde fuera de ella!
-Vieron una proyección computarizada de muchos billones de años de movimiento, en unos pocos minutos.
Algo así como una visión muy acelerada.
-¡Pero las estrellas estaban ahí, tras las ventanas...!
-Los vidrios de nuestras naves sirven también como pantallas sobre las cuales se proyectan o inducen vistas.
Es parecido a una película filmada, pero en un sistema hiper real, tridimensional. Es imposible para ustedes
diferenciar una vista grabada, de otra vista de la realidad. Miren. `
Ami efectuó algún movimiento en el tablero. Al instante el panorama tras los cristales cambió. La noche se
volvió día. El sol comenzaba a ocultarse en el mar cercano. Apareció un bosque. El sitio me resultaba
conocido...
12
-Observa bien, Pedrito.
Pude ver a un hombre que se acercaba por entre el follaje.
-¡Es el cazador! -exclamé con sorpresa.
En mi viaje anterior habíamos estado en Alaska. Fuimos con la finalidad de ser avistados por aquel cazador,
según instrucciones de una "super computadora" ubicada en el centro de la galaxia, que se encarga de
coordinar los movimientos de todas las naves de los mundos civilizados.
En aquella ocasión el hombre se asustó al ver nuestro "ovni", y nos apuntó con su arma. Ahora estaba
ocurriendo lo mismo.
-Es una grabación. Todo lo que aparece tras nuestras ventanas va quedando grabado, luego podemos volver
la imagen hacia cualquier
dez que la realidad.
Me parecía imposible que aquello fuese una grabación de video: los árboles estaban allí, allí. El hombre, el
cielo; sin embargo, eso había ocurrido casi dos años atrás ....
Cuando el hombre nos apuntó con su arma, al igual que la vez anterior, sentí el impulso de refugiarme, pero
me refrené; en cambio Vinka corrió a esconderse tras un sillón. Ami y yo reímos.
-Es una grabación, Vinka. Observen -manipuló el tablero. Apareció nuevamente la playa de noche.
Inmediatamente después estábamos de vuelta en Alaska. Esta vez el cazador no nos había visto aún. Venía
bajando inocente por el sendero. Pronto nos descubriría y querría atacarnos.
-Ahora lo veremos en reversa. -El hombre caminaba hacia atrás...
-Ven a ver, Vinka. Esto es muy cómico.
Ella vino a observar a nuestro amigo jugando con la imagen del cazador.
-¿Cómo se puede saber cuándo una imagen es real y cuándo grabación? -pregunté.
-Los seres vivos emiten fuerzas que yo percibo con el sentido del que les hablaba; las grabaciones, no.
Volvimos a la playa, pero esta vez no era todavía de noche...
-Observa, Pedrito -me recomendó Ami. Cuando lo hice, casi me voy de espaldas: ¡allí estaba yo mismo! Salía
del vehículo de Víctor. Mi felicidad era clara, pero lo más sorprendente fue que en un momento me miré yo
mismo. Quiero decir que miré hacia el "ovni"; sin embargo, yo no lo vi...
-Sí lo viste, pero con el sentido que estás desarrollando. Para ese poder interno, la invisibilidad de nuestras
naves no funciona...
Ami hizo aparecer nuevamente la galaxia danzante.
-Si nosotros tenemos pequeños poderes, imaginen los que tendrá ese ser maravilloso que estamos
observando...
Vinka pareció confundida.
-Una galaxia no es un ser.
-¿Qué es, entonces? -preguntó Ami, con una sonrisa.
-Es una cosa, un conjunto de estrellas, pero no tiene vida.
-¡No tiene vida! -repitió, como quien ha escuchado una barbaridad-. Si una célula de tu hígado pudiera salir y
verte, según sus medidas de tiempo, en una fracción de segundo, diría que tú eres una masa inerte, algo
extraño, sin membrana celular, sin núcleo. ¿Comprendes?
-Creo que sí. ¿Entonces...?
-Entonces la galaxia es un gran ser del que somos partes microscópicas, un ser infinitamente más consciente e
inteligente que nosotros.
Aquello me pareció absurdo.
-¡¿Inteligente?!
-La misma sorpresa demostraría una célula de la uña de tu dedo meñique si otra célula le dijera que tú eres
inteligente. Tú, esa masa muerta, que sólo vive para dar origen a "la máxima creación del universo": la célula
de la uña del dedo meñique de.la mano derecha de Pedrito.
Creo que no comprendí la explicación, pero la risa de Ami era contagiosa. El comenzó a mostrar a Vinka
algunas escenas de nuestro viaje por Ofir. Cuando apareció el lugar donde la gerte proyectaba su imaginación
sobre unas pantallas, ella manifestó su admiración.
-¡Ustedes tienen un nivel científico y unos conocimientos impresionantes!
-Comparados con los de vuestros mundos, puede ser, pero nos interesa más nuestro nivel espiritual. Eso es lo
esencial. El resto es sólo un medio; no un fin. Utilizamos la ciencia para brindar mayor satisfacción a las
personas, pero no olvidamos que la máxima felicidad se obtiene de lo espiritual. Alguien podría ser el dueño de
todo un mundo, dominar grandes conquistas tecnológicas, pero si en su cabeza hay ignorancia acerca de las
cosas del espíritu, y en su corazón no hay amor, su vida será más miserable que la de un pordiosero.
-¿Por qué?
-Porque el amor es la fuente de la felicidad.
-Trenes razón, Ami -dijo Vinka, mirándome fugazmente. Luego bajó la vista con cierto rubor. Ami captó la
situación y soltó la risa.
-No se trata sólo de romance; se trata de vivir en amor, de amar la vida, la naturaleza, el aire que se respira.
Amar al creador por brindarnos la oportunidad hermosa de existir, amar a todas las personas, a todas las
manifestaciones de la vida.
13
Cuando Ami hablaba, yo sentía que tenía toda la razón. Sus palabras encendían en mí los sentimientos que
expresaban.
-Cuando se posee el don de amar, la felicidad está siempre presente, aunque sean pocos nuestros bienes
materiales. Si buscáramos sólo amor, obtendríamos, por añadidura, todo lo demás; pero si buscamos sólo
bienes materiales, tal vez los obtengamos, pero no conseguiremos a la vez felicidad, porque la felicidad es el
fruto del amor.
Vinka pareció haber comprendido.
-La felicidad se compra con amor.
Ami, con alegría en la mirada, dijo:
-Tienes razón. La felicidad se gana a fuerza de amar.
-¿Y el amor? ¿Con qué se compra el amor? -pregunté.
-Buena pregunta. ¿Sabes la respuesta, Vinka? ¿Sabes cómo se obtiene amor? ¿Sabes cuál es el precio del
amor?
-Creo que no debe ser algo material
-Claro que no. El oro no se compra con lata. Vamos a conocer a una persona interesante. Habita en tu mundo,
en Kía. Esa persona puede responder cómo se obtiene amor.
-¡Vivaaaa! -manifesté mi entusiasmo. No tanto por el cómo obtener amor, sino porque iba a conocer un mundo
incivilizado... Pensando en eso, una duda pasó por mi mente.
-Ami, ¿cómo voy a saber si lo que veré es realidad o grabación? Tal vez todo lo que vi en Ofir fue grabación...
-Siempre tan lleno de confianza y fe -se burló.
Sentí vergüenza.
-Es que...
Aprende a tener fe, Pedrito. Lo que viste en Ofir fue la realidad, también lo que verás pronto. Deberías confiar
en mí.
Yo no suelo mentir.
-¿Jamás? -Vinka se había interesado en ese punto.
Ami buscó la mejor manera de explicar algo complejo.
-Bueno, a veces no conviene mostrar demasiada luz a quien está acostumbrado a la oscuridad... Podría
encandilarse, enceguecer. Otras veces, no es beneficioso mostrar oscuridades muy grandes a quien vive
acostumbrado a la luz... Podría morir de espanto.
Le dijimos que no comprendíamos bien.
-Exceso de oscuridad o luz impide ver. A veces conviene hablar a los niños de la cigüeña...
-¿Qué es la cigüeña? -preguntó Vinka.
-La que trae los bebés desde Lutis, según la tradición de Kía
-Ah, pero eso es una tonter...
-...Más adelante hablaremos de una semillita en la barriguita. Sólo cuando el niño es algo mayor podemos
explicarle claramente.
Quise aprovechar la oportunidad para aclarar algunas dudas.
-Mejor me lo explicas ahora mismo. Tengo un verdadero lío al respecto.
Vinka se entusiasmó.
-¡Yo también!
Ami se rió de nosotros hasta las lágrimas, con lo cual nos contagió.
Todo a su tiempo -dijo, al fin, nuestro amigo-. Todo a su hora y a su edad. Para comprender álgebra hay que
saber sumar y restar.
-Nosotros sabemos sumar y restar -manifestó Vinka, algo ofendida.
Ami se divertía más.
-No me refiero a esas sumas y restas. -Miró hacia arriba, como buscando un ejemplo-. Veámoslo de esta forma
entonces: para comprender la teoría de la espiralidad de las repercusiones multidimensionales de los
acontecimientos, es necesario antes comprender la teoría de la relatividad... ¿Cómo se encuentran en ese
tema? -preguntó, observándonos muy interesado.
Con Vinka nos miramos. Nuestras caras parecían un gran signo de interrogación. Nos pusimos los tres a reír.
14
EL DEFECTO PRIINCIIPAL
En el viaje anterior, Ami dijo que su nave no "viaja" por el espacio, ni siquiera a una velocidad "tan lenta" como
la de la luz. Me explicó que esas naves simplemente "se sitúan", es decir, aparecen muy rápidamente donde
quieren, mediante un complicado sistema que tiene que ver con la "contracción y curvatura del
espacio-tiempo". Cuando estábamos "situándonos", las estrellas parecían alargarse, luego se veía una
movediza neblina tras los vidrios. Eso justamente estaba ocurriendo ahora que íbamos a Kía. Mientras tanto,
yo pensaba en lo que Ami había dicho acerca de no mostrar demasiada luz a quienes no están acostumbrados
a ella.
-Eso lo pude comprender -dije, sabiendo que él percibía mis pensamientos-, pero lo otro no, lo de no mostrar
oscuridad a quien está acostumbrado a la luz.
Vinka intervino, causándome gran sorpresa:
-Podría morir de espanto.
-¿Tú, tú comprendes el sentido de eso?
-No.
-¿Entonces...?
-Simplemente recordé las palabras de Ami. El lo dijo. ¿Qué quisiste decir con eso, Ami?
-Que si una persona no conoce ciertas miserias de la vi da, es mejor no mostrarlas de pronto, sino
gradualmente. La vista de un cadáver, por ejemplo.
-Bueno, eso no es tan terrible -dijo Vinka, mostrando valentía.
-¿Y descompuesto...?
-¡qué horror!... Ahora comprendo.
-Y también se refiere a oscuridades interiores...
A veces Ami era enervante.
-Deja ya el misterio y explica bien, por favor.
-Bueno, muchas personas tienen una magnífica opinión de sí mismas. No son capaces de verse ciertos
defectos. A veces son graves, pero siempre ocurre que los defectos propios que no nos vemos son justamente
los que más condenamos en los demás. Si de pronto nos muestran ese defecto ignorado, podemos morir de la
impresión... ¿Conocen la historia del enano deforme que era feliz creyéndose muy hermoso?
-No.
-El no se había mirado jamás en un espejo. La primera vez que lo hizo comenzó su tragedia...
¿Comprenden?
Esta vez dijimos que sí.
-El ego, esa parte fea de nosotros, que nos aleja del amor, tiene un pilar de apoyo, una raíz que le da firmeza.
-¿Cuál es esa raíz?
-Nuestro defecto principal. Todos tenemos un defecto que es el principal, pero, igual que las raíces de un árbol,
está escondido. No es fácil para nosotros mismos verlo. Es más fácil que los demás lo descubran, pero si nos
lo muestran de repente, nos puede ocurrir como al enano que se creía hermoso. Si de pronto nuestro pobrecito
ego se queda sin apoyo, sin raíz, sencillamente podemos morir...
Aquello no concordaba con mis opiniones.
-Yo pensé que si nos quedáramos sin ego seríamos felices: puro amor...
-Sí, pero no se puede sacar de pronto el salvavidas a quien no sabe nadar...
-Ya estás con tus misterios otra vez. ¿Qué quieres decir?
-Que en ciertos niveles de vida el ego es un protector, una especie de salvavidas, pero si queremos subir a
niveles más altos, no podemos ingresar allí con ese pesado "salvavi das", con ese ego; debemos aprender a
nadar. Siempre llega un momento en el cual hay que elegir o una cosa o la otra...
-¿Qué significa en este caso "aprender a nadar"?
-Significa ir sabiendo cómo arreglárselas en la vida, de cerdo a las leyes universales. Si vivieran en amor, no
necesitan nada más, pero ustedes ni siquiera saben cómo se obtiene', Por eso vamos a Kía.
Le pregunté si él conocía mi defecto principal.
-Por supuesto -respondió riendo-. Es más feo que una mambacha.
-¿Una qué?
-Mambacha... Cierto especimen bastante feo de un mundo prehistórico.
Vinka dudó bastante antes de preguntar:
-¿Y yo también tengo un defecto bestial?
-Principal -corrigió Ami, entre sonrisas-. Por supuesto. Si no tuvieras uno tan feo como una chachaca -este es
otro bicho de aquel mundo-, no estarías en misión en Kía...
-¿Yo? ¿En misión? ¿Qué misión, Ami?
-¿Cuál es mi defecto principal, Ami? -pregunté, al mismo tiempo.
15
El niño de las estrellas soltó la risita suave, como carcajaditas de bebé.
-Vamos por parte. No puedo responder dos preguntas a la vez. Primero, lo del defecto; luego lo de las misiones
que cada uno de ustedes realiza en su respectivo planeta...
-¿Misión? ¿Yo? ¿Cuál misión, Ami?
-Ahora son tres las preguntas -reía-. No puedo decirles sus defectos principales, porque no están preparados
para soportar esa fea e inesperada verdad; no puedo dejarlos sin "salvavidas°; sin embargo, debo ir poco a
poco mostrándoles defectos secundarios, derivados del principal. Este trabajo es muy delicado y doloroso para
los tres. Hace poco te mostré algo feo dé ti mismo, ¿verdad, Pedrito?
-Ah, "la calumnia" -dije molesto, recordando las acusaciones de Ami. Este volvió a reír.
-Siempre la reacción de autoprotección es la misma: "calumnia°, "maldad", "ofensa", "acusación", pero el golpe
ya está dado. La conciencia ha visto. Se ha producido una trizadura en una rama del ego. Poco a poco un
defecto secundario terminará por ser superado. Una vez que lo hemos visto y aceptado, ya podemos luchar
contra él..., aunque a veces demora un poquito esa aceptación -dijo, mirándome-. Así vamos acercándonos al
defecto principal, pero al mismo tiempo vamos enseñando a "nadar".
-Y ahora, lo de la misión -dijo impaciente Vinka.
No comprendí mucho de lo que Ami decía acerca de mis defectos y de mi ego, pero intuí que continuaba
ofendiéndome. No me gustó aquello.
-Lo que dije se aplica a todas las personas, y no única y exclusivamente a Pedrito. -Había captado mi
pensamiento y le hizo gracia.
Vinka no se daba por vencida.
-Y ahora, lo de la misión... ¿Qué misión tenemos, Ami?
-Escribiste el libro, como te solicité, ¿verdad?
-Sí -respondimos Vinka y yo.
-¿Qué? ¿Tú también? -dijimos, al mismo tiempo.
-Ambos escribieron un libro que relata sus respectivos encuentros conmigo -informó Ami, divertido con nuestra
sorpresa.
Miré con curiosidad a Vinka.
-¿Cómo se titula el tuyo?
"Ami, el niño de las estrellas" -respondió.
-¡Esto es plagio! -exclamé muy molesto. Ami, como de costumbre, se moría de la risa.
-¿Por qué es plagio? -La mirada de Vinka parecía inocente.
-Porque ese es el título de mi libro, del que yo escribí.
-¡Qué bonita coincidencia! ¿De qué trata el tuyo?
-Bueno, de mi encuentro con Ami. De mi abuelita...
-El mío también relata mi encuentro con Ami, pero yo no tengo ninguna abuelita. Yo fui a Devashtán, un mundo
civilizado. Visité Rukna, Filus, y un mundo color...
-¡Silencio! -ordenó Ami al escuchar un agudo sonido proveniente del tablero. Una luz roja centelleaba.
-Alarma roja. ¡Magnífico!
Vinka se asustó.
-¿Cómo puede ser magnífico que suene una alarma? ¿Qué significa?
-Que se aproxima un movimiento sísmico. ¡Qué gran oportunidad!
-¿Un terremoto? -pregunté con gran inquietud.
En la Tierra, pero lo rebajaremos a temblor. Vamos. Quiero que vean eso. Volveremos a la Tierra, veremos los
trabajos de protección y luego iremos a Kía.
-¿Quiere decir que ustedes pueden evitar los terremotos? –Prtegunté con curiosidad imponente.
-Sólo algunos; sólo a veces. Ya verás. Muchas naves de la Confraternidad están dedicadas a este tipo de
trabajos de protección.
-¿Cuál Confraternidad?
-La Confraternidad de los Mundos Civilizados -respondió Ami, operando el tablero de comando.
Me rasqué la cabeza.
-Esto se complica. -Vinka estuvo de acuerdo.
-Es natural. Este segundo viaje es otro curso para ustedes, más avanzado, pero, vamos por parte. Estábamos
en lo de sus misiones. Deben saber que ustedes no son originarios de sus planetas de nacimiento. Tú, Vinka,
no eres de Kía, y tú, Pedrito, no eres terrícola. -Al decir eso se acomodó mejor para divertirse a costa de
nuestras caras.
-Eso no es posible -protestó Vinka-. Yo nací en Kía. Tengo mi certificado de nacimiento. Mi tía Clorka dijo que
me cambiaba los pañales...
-Yo nací en la Tierra. Mi abuelita...
Ami nos interrumpió muy sonriente.
-Es verdad. Nacieron en esos mundos, pero no son originamos de ellos ...
-Eso no se comprende -opiné-. Si alguien nace en un lugar, es originario de allí...
-No necesariamente. Ustedes nacieron en mundos incivi lizados, pero sus almas provienen de mundos de la
Confraternidad. Ustedes sólo cumplen una misión en esos planetas incivilizados...
16
LA MIISIIÓN
Una vez repuestos de nuestra sorpresa, Ami se dispuso a explicarnos muchas cosas.
-Pronto en vuestros planetas ocurrirán cosas bastante desagradables...
-¿Como qué cosas, Ami?
-Muchos cambios geológicos, meteorológicos, biológicos, cataclismos, plagas. Aparte de nuevas enfermedades
que millones contraerán, pero que no afectarán a quienes mantengan cierta pureza interior...
-¿Debido a qué pasará todo eso? -preguntó Vinka, con ojos muy abiertos.
-Debido a dos factores. Primero, a que la ciencia ha sido utilizada en forma destructiva hacia la naturaleza. Eso
está produciendo desequilibrios muy graves. También las radiaciones mentales negativas que emiten los seres
humanos se acumulan peligrosamente en una capa de energías psíquicas que rodea vuestros mundos. Todo
eso está afectando mucho a esos dos seres vivientes que son la Tierra y Kía. El segundo factor no tiene que
ver con la participación humana. Se trata del desarrollo evolutivo natural de vuestros planetas.
El interés de Vinka se fue diluyendo.
-¿Y de qué mundo civilizado provengo yo, Ami?
-Vamos por parte. Estoy respondiendo tu primera pregunta. Ese proceso, que debiera ser natural, ha sido
acelerado prematuramente por las malas acciones, sentimientos y pensamientos humanos. Los cambios, que
debieran ser suaves, serán violentos, destructivos, a menos que la gente comience a vivir de acuerdo a la
armonía universal. Todavía se puede hacer mucho por disminuir las pérdidas de vidas, o la pérdida total...
-¿El fin del mundo?
-O el comienzo. Depende de ustedes mismos. Si no logran superar esta prueba final, si no cambian, será el fin,
se autodestruirán;pero si se unen y comienzan a vivir como Dios manda, entonces será el comienzo de un
verdadero paraíso.
-A ustedes nos les costaría nada ayudarnos para evitar la destrucción... -Dijo Vinka en tono de reproche. Ami,
alegre, como siempre, respondió:
-Ya les expliqué por qué no podemos intervenir en forma masiva y abierta: lo impide una ley universal que
debemos respetar. ¿Les gustaría que un alumno más avanzado diese por ustedes los exámenes en el colegio?
Aquello me entusiasmó.
-¡Sería fantástico! Yo no tendría que estudiar nada. Sacaría buenas notas y
-Eso sería trampa. -El gesto de Vinka fue reprensivo. Ami no tomó aquello muy en serio.
-Además si lograras pasar al curso siguiente, no comprenderías nada. Serías un estorbo para tus compañeros
y para todo el colegio... Por otro lado, perderías el orgullo legítimo de haber logrado subir de nivel gracias a tu
propio esfuerzo.
-Tienes razón, Ami -dije, con vergüenza.
Vinka también había comprendido.
-Es verdad. Sería feo que ustedes hicieran todo por nosotros.
-Y también sería feo que no hiciéramos nada. No se puede dejar a un niño correr hacia un precipicio sin
ayudarle para evitar que caiga. Tal vez no se nos permita sujetarlo, pero podemos advertirle que va por mal
camino. Es ésa justamente la misión que ustedes desempeñan.
-No comprendo muy bien... -dije.
-Yo sí -manifestó Vinka.
-Entonces explícamelo, por favor.
-Encarnamos en mundos incivilizados para ayudar a evitar que se destruyan.
-¡Perfecto! -exclamó Ami-. ¿Cómo lo supiste, Vinka?
-No sé...
-Es el sentido del que les hablé. Hay cosas que se presienten. Bastan dos o tres datos y lo demás queda claro.
Vinka volvió a la carga.
-Entonces, ¿de qué mundo provengo yo?
-Eso importa muy poco. De nada sirve volver al pasado; lo maravilloso está en el presente.
-Pero me gustaría mucho visitar mi planeta de origen, mi verdadero hogar...
-Cuando el amor nos revela el sentido de la existencia, todo el universo es nuestro hogar, y todos los seres son
nuestros hermanos -dijo Ami-. Ustedes forman parte de una misión de paz que está llegando a vuestros
planetas para servir de apoyo y enlace en la tarea de transformar, de civilizar, de humanizar vuestros mundos;
de hacer que dejen de ser lugares de guerra, competencia, injusticia y división, para que se transformen en
lugares de paz, de confraternidad, de alegría y de amor, como el resto del universo civilizado.
Una sombra opacó la mirada de Vinka.
-Cuando recuerdo los terri, me parece que en Kía eso será imposible.
17
-¿Quiénes son los terri? -pregunté.
-En el mundo de Vinka -explicó Ami- existen dos especias humanas. Una es la de los swama. A ésa pertenece
ella. La otra es la de los terri. Estos últimos están divididos en dos bandos en guerra permanente: los terri
wacos, contra los terri zumbos. Los terri son unos seres humanos bastante belicosos…
-¡No son humanos! -protestó Vinka, visiblemente alterada- ¡Son simios! ¡Son monos intelectuales!
-¿Monos intelectuales? -No comprendí-. ¿Cómo puede un mono ser intelectual?
-Tienen mucha inteligencia, astucia, pero no tienen bondad. Son criminales, mentirosos, cínicos, deshonestos,
inmorales, materialistas y tiranos. -Vinka estaba muy enojada. Al escucharla, Ami soltó la risa y dijo:
-¡Qué andanada de flores! Pero haces mal expresándote así de tus hermanos. Deberías comprender, en lugar
de juzgar. No todos los terri son como dices. Algunos tienen más de setecientas "medidas".
Ami se refería al nivel de evolución. El disponía de un aparato con pantalla, capaz de ver el grado de luz
espiritual de cualquier persona o animal. Le decía "sensómetro". Dijo que bastaba con tener setecientas
"medidas" para ser rescatable por los extraterrestres en el caso de producirse un desastre irremediable. A las
setecientas "medidas" una persona ya es lo suficientemente buena como para merecer vivir en un mundo
civilizado.
Aquella vez no quiso decirme cuántas "medidas" tenía yo, porque si mi evolución era baja -dijo-, me podría
desmoralizar, y si era alta, podría envanecerme, y si una persona se pone vanidosa el ego le crece y sus
"medidas" bajan.
No me interesó mucho el asunto de los terri. Quise saber más acerca de mis "medidas". Intenté sacarle algún
dato al respecto.
-Entonces Vinka y yo debemos tener una cantidad fabulosa de "medidas"...
-¿Por qué, Pedrito?
-Porque provenimos de mundos civilizados...
-Ya te dije que muchas personas de tu mundo tienen más "medidas" que yo. La diferencia es que ellas no
saben lo que yo sé; no fueron educadas en ambientes favorables ni con la información adecuada, pero sus
almas tienen, en muchos casos, niveles muy altos, y no provienen necesariamente de mundos civilizados. Los
misioneros, como ustedes, durante sus vidas anteriores cometieron algunos errores, algunas faltas en contra
del amor. Como estos errores se deben pagar con servi cio, se les dio a elegir el tipo de labor que deberían
prestar para limpiarse. Ustedes eligieron libremente realizar la tarea que ejecutan.
-¿Qué falta cometí yo? -preguntamos al mismo tiempo.
-Eso ya no importa. Jamás se debe volver sobre los errores del pasado, ya sean propios o ajenos. Si ustedes
se dedican con esfuerzo a cumplir con el compromiso que contrajeron, quedarán limpios y brillantes. Luego
podrán retornar a un mundo fraternal y bueno, cuando hayan terminado con la misión consistente en ayudar a
civilizar vuestros mundos para evitar que desaparezcan.
-En mi planeta no hay terris -dije-, pero también me parece una labor casi imposible. ¿Cómo podremos
nosotros hacer algo?
-No será tan imposible como parece. En primer lugar, los acontecimientos que se avecinan les ayudarán,
porque muchos comprenderán que no pueden continuar así. En segundo lugar, las personas que anhelan un
gran cambio positivo constituyen la inmensa mayoría. Sólo necesitan orientación. En tercer lugar, y justamente
para eso último, están los misioneros, como ustedes... Son miles y miles.
-¡Miles y miles!
-Una verdadera "invasión extraterrestre", pero con fines de paz. Están en todas partes, en todos los trabajos,
en todas las empresas; cerca de la prensa, en radio, televisión, cargos públicos... En todo lugar hay al menos
uno.
-¡Es increíble! -exclamamos, porque nosotros no conocíamos ninguno-. ¿Cómo se les puede reconocer?
-Por sus obras. Siempre la gente se reconoce po