Pantalón claro, camisa celeste (bien abierta), lentes, cigarro (con mucha ceniza) y canas. Zapatos a tono y la informalidad necesaria para poder cargar con dos horas de programa diario. A Ubelito le sobra seguridad para lo que hace, el micrófono es una circunstancia. Hablaba por allí el pueblo de Guichón como sabía, podía y quería. Todos pueden entrar, hablar, opinar…sólo es cuestión de tocar bien fuerte la puerta que da a la calle.