Félix era uno de nuestros socios más longevos y, de los mayores, el vecino más cercano de la emisora. Hasta que su enfermedad se lo impidió, pasaba a visitarme casi todas las mañanas. Aparecía por la puerta de la emisora, camino al gimnasio, así llamaba a su huerta, y, tras conversar brevemente, se disculpaba por haberme entretenido. En los tiempos malos siempre estuvo al lado de esta radio que fue la suya. Me decía aquello que hoy me hace llorar de nuevo: "cuenta con nosotros para lo que haga falta". Me costó que hablara por la radio pese a que siempre disfrutaba con la conversación. Hoy, recuperamos la primera grabación que hicimos hace 10 años. Habla del hambre, de los juegos infantiles, de la cofradía, del cine que traían los húngaros, de D. Florencio Rodriguez que regalaba un juguete a cada niño del pueblo, de la dictadura de la escuela, del vino alegre, de la Nicolasa bailando, de la alegría compartida. "Económicamente en esta vida hemos ganado pero socialmente creo que hemos perdido todo" dice aquí. "Yo lo que en esta vida aprecio es la sociedad. Dialogando podemos llegar a un acuerdo". "Donde voy las puertas se me abren de par en par. Como al Superagente 86". No dudamos que las del cielo, si existe, se abrirán también para el gran Felisín. Será enterrado hoy 12 de agosto en Quintana a las 11 de la mañana.