Pitín es alguien muy querido para nosotros y ayer por la tarde hablamos con él. Hace unos días cumplió 60 años de cura. Dos antes, llegó a Chile, donde siempre ha estado al lado de los más desfavorecidos. Pitín tiene 86 años y un corazón débil que no se le nota cuando habla, siempre con pasión, aunque le impide desplazarse en la bicicleta con la que se ha movido toda la vida. Quiere dejar en Chillán sus huesos pero sin prisas. En la conversación apareció Celestino y su autobús bajando con el motor apagado por Panizares. También Narciso, que siempre le postuló para Papa. "Me llamaría Pitín I en homenaje a Arroyo" le decía a Narciso, su maestro del juegabolos. Aún da algunas clases esporádicas por Zoom en la facultad de Psicología de la Universidad del Bio Bio y sigue colaborando con Radio El Sembrador, semanalmente, durante 25 minutos. Añora no poder seguir yendo a la comunidad de Los Volcanes, uno de los barrios más pobres de la zona, aunque sigue haciendo algunas liturgias por internet. No ha abandonado las campañas solidarias para las ollas comunes, gracias a las aportaciones que llegan también de España. "La pandemia ha agudizado aún más las inequidades y desigualdades que claman al cielo. Hay gente que, sin embargo, parece vivir en otro mundo sin saber de esa necesidad. Da rabia esa especie de ignorancia culpable" nos cuenta. Critica los fondos de pensión chilenos y habla de un tiempo ilusionante en aquel país, tras la Constituyente y la elección de gente independiente, vecinos normales, buena gente, indígenas, con paridad de hombres y mujeres frente a los políticos tradicionales. "Yo en eso estoy dando duro como opinador" comenta ese arroyanovalencianochileno. Habla de un tiempo ilusionante por allí. Siempre le preguntamos por cómo ve la realidad de España desde el otro lado del océano. "Tengo una impresión catastrófica, chabacana. Noto discusiones políticas más propias de mi infancia que de nuestro tiempo. Me da pena pero confío en los españoles" ha dicho. Bromeamos con que el Papa Francisco no le felicitó por sus 60 años de sacerdote y aproveché para preguntarle por su papado. A Pitín le pareció incoherente la no bendición de las parejas homosexuales. "Yo ya había bendecido una semana antes a una pareja de lesbianas muy majas y eso ya no se lo quita nadie. Con luces y sombras está haciendo bien muchas cosas. Por ejemplo
que la iglesia sea más de Jesús que era un campeón de la libertad. Creo que es un Papa progresista dentro de lo difícil que debe ser por las presiones del Vaticano". También le envié la foto de grupo que ayer hizo Miguel y que nos recordó aquella que, ahí mismo, se hicieron los alumnos de la escuela de Arroyo a finales de los años 30, cuando él era uno de sus alumnos. Pitín mandó recuerdos para Juanmi Gutiérrez y nosotros para nuestros queridos Juan Luis, su nonagenario hermano, y Hedy Zarzar.
Como veis, cualquier disculpa me vale para recuperar una imagen en la que salgo con pelo. Esta vez, la única que tengo con Narciso.