"El recuerdo de mi madre es maravilloso. Sin embargo, el de su despedida es horrible". Salva enterró hace unos días a su madre Luisa en Villahoz, su pueblo. Ella es una de las miles de víctimas del coronavirus que estos días de pandemia se ha ido casi sola. La norma dice que solo tres familiares pueden acompañar el feretro en estos momentos. Salva no quiere que nadie más vuelva a pasar por ese trance y ha enviado una carta al ministro Illa pidiendo “una modificación del punto quinto de la ORDEN SND/298/2020 de 29 de Marzo, por la que se establecen medidas excepcionales en relación con los velatorios y ceremonias fúnebres para limitar la propagación y el contagio por el COVID-19” y se restringe a un máximo de tres familiares o allegados la participación en los actos". Además de lo personal, Salva recuerda también como en los pueblos no hay un servicio funerario como el de las ciudades y que son, habitualmente., familiares o vecinos quienes se encargan de todo. Luisa era la abuela de Dani Sankara . "Una mujer generosa, muy trabajadora. Crió siete hijos, a sus cinco hermanas, a la mitad de sus nietos y a algun que otro extra por el camino. Su casa era la de todos, no sólo familia, cientos de personas han comido e incluso vivido allí. Religiosa, discreta, sencilla y con esa elegancia natural que sale de dentro". Cosas que nos contaba de ella. "Debemos tratar de cambiar estas normas injustas" subrayó su hijo.