El Universo está lleno de Galaxias, Estrellas, Planetas y Asteroides.
Los Asteroides son cuerpos masivos con un tamaño suficiente para que su propia fuerza gravitatoria mantenga aglutinados una cierta cantidad de rocas, metales y hielo, pero no tan grande como para que en su interior se produzcan los procesos necesarios para convertirse en un planeta.
En el principio del Sistema Solar sólo existía una estrella central. El resto del Sistema Solar era una gran cantidad de Asteroides de muy diversos tamaños, desde granos de polvo hasta varios cientos de kilómetros. Se movían alrededor del Sol en órbitas aleatorias, cruzándose con frecuencia y chocando en ocasiones.
Si el choque se producía a demasiada velocidad, los asteroides se rompían en fragmentos más pequeños que salían disparados en todas direcciones, pero cuando se producía un choque a baja velocidad los asteroides podían quedar unidos por su propia fuerza gravitatoria.
Mientras más grandes eran esos cuerpos más asteroides pequeños chocaban con ellos quedando amalgamados en cuerpos cada vez más masivos. En un proceso exponencial, los cuerpos más grandes crecían mucho más que los pequeños, y éstos se convertían en alimento para los más grandes.
Al alcanzar un tamaño determinado, el calor producido por los impactos hace que el material se funda en la zona del impacto. La gravedad hace que el cuerpo planetario adquiera una forma redondeada, con zonas fundidas en la superficie que se hunden hacia el interior. Los metales más pesados alcanzan el centro formando un núcleo de metal fundido. El asteroide se está convirtiendo en un planeta.
El proceso continúa hasta que el número de asteroides en el espacio se reduce tanto que dejan de caer asteroides en los planetas, deteniendo su crecimiento.
Todos los planetas rocosos, Mercurio, Venus, Tierra y Marte, han tenido ese mismo origen, todos nacieron como asteroides grandes que atrajeron a los más pequeños de su entorno.
Pero más allá dejan de aparecer Planetas Rocosos, hay un enorme Cinturón de Asteroides que no se han llegado a aglutinar en planetas.
La culpa es de Júpiter.
La fuerza gravitatoria del gigante Júpiter impidió que se formaran nuevos planetas conservando el cinturón de Asteroides.