LA SEPULTURA VACIA
Por José Mallorquí
CAPITULO PRIMERO
REGRESO AL PELIGRO
Tommy Gómez había abandonado su seguro refugio en Méjico y regresaba a California para matar a un hombre. Por ello, a menos que tuviera mucha suerte, le condenarían a morir ahorcado; pero no le importaba. Era su deber. Durante algún tiempo había pensado que tal vez el «Coyote» interviniera para impedir la boda; mas las últimas noticias fijaban para dentro de muy poco la unión matrimonial entre una pura e inmaculada chiquilla y el más repugnante y odioso de los hombres, que sólo tenía humano el traje que vestía. Aunque ignoraba los motivos que obligaban a la muchacha a cometer semejante locura, estaba seguro de que sólo podían ser de una clase.
—Lo último que puedo hacer por ti es ofrecerte la oportunidad de huir de esta tierra que yo quise fuese tuya. No sé si has olvidado lo que yo hice. Tampoco sé si has apreciado en el valor que yo creo tiene cuanto hice en tu favor, hijo mío. Me has hecho mucho daño y, sin embargo, por el daño que yo te hice a ti, quiero que tengas una nueva oportunidad de regeneración.
Estas palabras, las últimas que había oído pronunciar a Abe Dolin, le hicieron mucho daño y durante mucho tiempo no pudo olvidarlas. ¡Cuántas veces había empezado la carta en que explicaba a su padre adoptivo toda la verdad! Pero él conocía las preferencias del viejo Dolin. Sabía que para éste, el que Tommy fuese malo no significaba tanto como el que Jack, su predilecto, cometiese una pequeña falta.
Pero todo esto pertenecía al pasado de una historia que empezó veintitrés años antes en Méjico, cuando esta nación se defendía del ataque norteamericano. Era una historia que tenia muchas facetas contradictorias, y de la cual unos creían saber una parte y otros, en cambio, conocían toda la verdad y la ocultaban celosamente.
El padre de Tommy Gómez había muerto en aquella guerra. El padre de Jack Ulm también murió en ella.