Ife Ale tenía apenas 20 años cuando lo entrevisté. Su familia abandonó Sudán siendo niño para refuigarse en Nigeria. Con 11 años dejo Nigeria para atravesar África, cruzar el mar y llegar a Europa con el sueño de montar una discoteca, vivir de la música y comprar un coche. Su viaje es el recorrido por la cicatriz que se desangra el continente africano. Llegó una noche a mi pueblo, a la estación de autobús, perdido. Nunca más supe de él.