Acercaos a la mesa,
en que Cristo se nos da por amor.
Ofrezcamos lo que somos que Jesús
nos va a transformar en Él.
¡Qué admirable el intercambio,
en que Cristo nos libera del mal!
Vengamos a su presencia,
a vestirnos de su divinidad.
Padre te damos las gracias
por tu hijo Jesús nuestro Señor,
por el Espíritu Santo,
haznos dignos de recibir tu don.