En lo más alto de la cordillera, en las estribaciones del monte, por el silencio de los caminos, en los llanos donde la candela del trópico juega con el cascabel embrujado de los ríos, y junto a los dos mares que se pasan las horas escribiendo su monoritmo de nostalgias en la pizarra de la arena primigenia, está la patria… este corazón de tierra enamorada… esta amada imposible a la que custodian, defienden y celan los soldados de Colombia, esos hombres con estatura de bandera…edad de porvenir y sangre enloquecida por la libertad!” Jorge Robledo Ortiz.