Tal vez nunca pusiste atención a un detalle: la mayoría de las oraciones de la Misa están dirigidas a Dios Padre. Sobre todo, la Plegaria Eucarística, que es el corazón de toda la celebración. Las cuatro más conocidas comienzan así luego del Santo:
“Padre Misericordioso, te pedimos humildemente...”
“Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad...”
“Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus creaturas...”
“Te alabamos, Padre, porque eres grande, y porque hiciste todas las cosas con Sabiduría y Amor...”
Del Padre procede todo, incluso el Hijo y el Espíritu Santo; y al Padre todo debe volver. La oración de la Iglesia es, de este modo, enormemente educativa.