Luego del Padre Nuestro y su solemne conclusión con el Tuyo es el Reino, la liturgia romana nos invita al Rito de la Paz.
Pero, paradójicamente, el Rito de la Paz es el momento menos pacífico de la Misa. Algunos incluso piensan que se podría cambiar el nombre, y llamarlo simplemente “recreo” o “descanso”.
¿Por qué digo esto? Porque sucede a menudo que luego de momentos de gran recogimiento, y justo antes de la sublime hora de unirnos a Jesús... se genera un ambiente de dispersión y disipación difíciles de controlar. Se acabó el silencio y la piedad, y se da lugar a efusivos abrazos y palmadas en la espalda, ruidosos besos y hasta estruendosas risotadas.