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El violín de Becho de Alfredo Zitarrosa por Quinteto Martegani-Panissa

EL VIOLÍN DE BECHO
Becho toca el violín en la orquesta,
cara de chiquilín sin maestra,
y la orquesta no sirve, no tiene
más que un solo violín que le duele.

Porque a Becho le duelen violines,
que son como su amor, chiquilines;
Becho quiere un violín que sea hombre,
que al dolor y al amor no los nombre.

Becho tiene un violín que no ama,
pero siente que el violín lo llama,
por la noche como arrepentido,
vuelve a amar ese triste sonido.

Mariposa marrón de madera,
niño violín que se desespera,
cuando Becho no toca y se calma,
queda el violín sonando en su alma.

Porque a Becho le duelen violines,
que son como su amor, chiquilines;
Becho quiere un violín que sea hombre,
que al dolor y al amor no los nombre.

Vida y muerte, violín, padre y madre;
canta el violín y Becho es el aire,
ya no puede tocar en la orquesta,
porque amar y cantar eso cuesta.

Lararalararailalalaila…

Más que un solo violín
"Quise hacerle un homenaje separándolo de la sombra de Zitarrosa", explicó a Montevideo Portal el periodista Carlos Castillos, autor de "Becho, el del violín" un documental acerca del músico lascanense Carlos Julio Eizmendi, el "Becho". Este mes se cumplen 25 años del fallecimiento del violinista que inspirara la famosa canción de Don Alfredo.

El periodista rochense Carlos Castillos. Montevideo
"La mayoría de la gente cree que Becho es un personaje, una ficción inventada por Zitarrosa. Eso sucede hasta en Lascano", asegura Carlos Castillos, periodista nacido en Chuy pero afincado en Montevideo desde hace años. Lo cierto es Carlos Julio "Becho" Eizmendi, que nació el 7 de febrero de 1932 en la ciudad de Lascano, departamento de Rocha, y murió el 21 de mayo de 1985 en el hospital de Clínicas de Montevideo, fue un músico de enorme talento que merece ser rtalreconocido por sus propios méritos.

Hombre de larga trayectoria en la prensa de nuestro país, Castillos se desempeña actualmente como corresponsal para la Agencia Alemana de Noticias (DPA). En diálogo con Montevideo Portal, se refirió a los motivos que lo llevaron a rodar un documental sobre la vida de "El Becho", virtuoso músico lascanense, que fuera amigo de Alfredo Zitarrosa e inspirara una de sus piezas más populares.

"Surgió de casualidad, gracias a mi relación con Julio Dornel, un amigo que tengo en el Chuy que es periodista desde hace muchos años y tiene un gran archivo en formato VHS", explica Castillos acerca del modo en que nació la idea del documental. "Era un material que se estaba deteriorando, llenándose de hongos, y había riesgo de que se perdiera. Entonces traje esas filmaciones para Montevideo y las digitalicé, y mientras miraba los videos para clasificarlos, me encontré con un viejo reportaje a don Ángel y doña Chicha, los padres del Becho. Ella había sido maestra y fundadora del liceo de Lascano, y él era peluquero. Era una grabación de unos cuarenta y cinco minutos, dónde ellos contaban la vida de su hijo", refiere Castillos, quien de inmediato se dispuso al salvataje de ese material fílmico. "El problema es que la cinta estaba muy deteriorada y me dio muchísimo trabajo rescatar al menos algo de imagen y audio. Entonces decidí suspender un documental acerca de otro tema en que estaba trabajando, y empezar uno nuevo acerca de la vida de Becho".

El hallazgo de esa antigua entrevista de la televisión rochense, significó para el periodista el inicio de una prolongada tarea de investigación. "A partir de ese momento anduve un año y medio girando por Lascano, Barra del Chuy, Rocha y Montevideo, los lugares donde transcurrió la vida de Becho", relata. "En la Barra transcurren algunos de los episodios más interesantes de su niñez y juventud, ya que desde fines de los años treinta ya veraneaba en esa zona. Es también la época en que, siendo un adolescente, comienza a estudiar violín, y con un grupo de amigos del balneario comienzan a dar serenatas a las muchachas, aunque en realidad esas serenatas las ofrecían también para la gente del lugar, a manera de mini conciertos callejeros".

Los testimonios recogidos por Castillos sitúan a Eizmendi en el lugar de un músico de enorme talento, pero también lo acercan al estereotipo del músico bohemio, coincidiendo todos en su calidad humana. "Era muy pintoresco, porque no le gustaba tocar en serio. Eso se lo reservaba para las orquestas, pero con sus amigos y la gente del pueblo, aprovechaba para divertirse, para tocar el violín pero también para jugar con él. Por ejemplo, en la banda sonora del documental hay un registro muy curioso grabado en la casa de Zitarrosa. Becho estaba ensayando con Alfredo, y vio que el arco del violín proyectaba una sombra en el suelo, y que San Pedro -el gato de Zitarrosa- intentaba atraparla. Eso dio como resultado una grabación fantástica, donde Becho toca el violín pero a la vez juega con el gato" recuerda el autor del documental.

Al parecer ese tipo de juegos eran muy comunes en Becho, "había quien decía que él hacía hablar al violín. A veces en el Chuy iba al boliche de un tal Nicomedes Gómez, se escondía detrás de una columna y le daba las buenas noches, pero usando el violín, y el bolichero se desesperaba buscando, sin saber si la voz que le había hablado pertenecía a una persona o a un loro".

El 21 de mayo se cumplen 25 años de la muerte del músico. Para realizar su documental, Castillos recabó testimonios en varias localidades rochenses, incluída la de Lascano, cuna del artista. En todos los casos, pudo constatar que la figura del músico no era recordada más que por sus coetáneos, personas de más de sesenta años.

"Para mí sorpresa, descubrí que la mayoría de la gente joven de Lascano ignoraba que Becho era de allí, y también que había mucha gente que creía que se trataba de un personaje inventado por Zitarrosa. Y si en Lascano hay una cantidad de gente que cree eso, no es difícil imaginar que en el resto del país el desconocimiento acerca de Becho debe ser igual o mayor" explica Castillo, señalando a su vez una curiosa confusión. "Hubo gente que pensó que yo estaba haciendo un documental sobre la vida de Gerardo Mattos Rodríguez, porque a él también le decían Becho. El desconocimiento era total. Salvo en la gente de la generación del Becho o cercanas a la misma, personas que superan los sesenta años. La gente joven no lo conoce ni por asomo".

Becho toca junto a Alfredo Zitarrosa
que salir a limosnear a un empresario o a alguna empresa para estar luego como debiendo favores", asegura. Sin embargo, a veces se encuentra con gente dispuesta a brindar apoyo de forma desinteresada. "He recibido mails de gente en el extranjero, que querían obtener una copia del documental, pero estaban también interesados en aportar. Fue el caso de personas que me escribieron desde Europa y Estados Unidos. Entonces yo les ofrecía enviárselos sin ningún cargo, pero como insistían en colaborar, les expliqué, a modo de referencia, que yo con cien dólares puedo hacer 50 copias del documental", recuerda Castillo, insistiendo en que "si quieren mandar algo, que lo hagan, pero no están obligados".

Merced a esos contactos "he mandado copias a Brasil, Francia, hacia gente que sabe que este material está hecho honestamente, y si en alguna ocasión necesitara apoyo para continuar, me lo brindarían. De cualquier manera, insisto en que no lo hago para obtener ganancia. No es mi medio de vida, simplemente lo hago porque los siento y porque me da placer".

En cuanto a la difusión local de "Becho, el del violín", su autor explica que también se trata de una tarea hecha a pulmón. "He presentado el documental en varios lugares de mi departamento, pero mi idea es que la gente aprenda a hacer películas, que no aguarden que uno llegue como un predicador cultural a pasar una película. Yo eso lo voy a a seguir haciendo, pero si la gente aprendiera a manejar una camarita y a editar, llegaríamos a un momento en que se podría hacer una producción mensual, y llegar al final de un año con material como para hacer una muestra o un festival a nivel departamental. Con esto no estoy inventando nada, es una idea surgida en el interior de Argentina, que se llama "Cine con vecinos". Yo contacté a esa gente y los voy a invitar a Rocha para que transmitan su experiencia".

Y ellos se juntan

El lanzamiento del film de Castillos se enmarca en una serie de homenajes al violinista en el vigésimo quinto aniversario de su muerte. Dichos homenajes incluyen las artes plásticas y el teatro.

"Mientras trabajaba en el documental, conocí a Rodolfo Picca, un lascanense radicado en La Paz, que diseñó y consiguió esculpir una placa de mármol de 1,80 de altura y 100 kilos de peso, que será colocada en una plaza de Lascano, en las inmediaciones del Liceo local, adonde concurrió "Becho". En esas andanzas también conocí a Rubens Motta, un dramaturgo del Cerro que había hecho una obra llamada "El Violín de Becho", y que la había presentado en salas alternativas de Montevideo". De esos encuentros nació la idea de un homenaje interdisciplinario.

"Con la placa de Rodolfo, La obra teatral de Rubens y mi película, le propuse a la gente de Rocha hacer toda una movida de homenaje en Lascano y la capital departamental. La idea es que la calle de Lascano que pasa junto al liceo -inaugurado por su madre y de la que él fue alumno fundador- se llame Carlos Julio Izmendi "Becho", que se coloque la placa en la plazoleta que está enfrente, y que Motta represente su obra, y que se proyecte el documental".

Sin embargo, un imponderable hizo modificar la agenda de estas actividades. "Con todo eso íbamos a arrancar un ciclo de homenajes el 7 de febrero, que es el día en que Becho hubiera cumplido 78 años. Pero el hombre clave en ese ciclo de homenajes, un conocido periodista y edil de la Junta Local de Lascano sufrió un infarto del que recién ahora se está recuperando", por eso se postergaron de momento esos homenajes en la localidad natal de Becho. "El homenaje grande que se va a realizar en breve será en la ciudad de Rocha el 21 de mayo, vigésimo quinto aniversario de la Muerte del violinista. Una sala del conservatorio de música -donde Becho fue profesor- llevará su nombre. A su vez, la Intendencia prometió hacer una exposición con los programas de los conciertos que Becho dio en el teatro 25 de Mayo de Rocha, donde debutó como concertista a los 17 años. Allí también se presentara el documental y la obra teatral de Motta."

Gracias por la emoción

Hasta el momento se realizaron tres exhibiciones, en Chuy, San Miguel y La Paloma. "Fue una gran satisfacción para mí ver como la gente se emocionaba, gente mayor llorando por la emoción, y agradeciendo por la posibilidad de vivir esa emoción" indica el autor.

"El público aplaudía espontáneamente al final del documental, pero ese aplauso obviamente no era para mí como realizador, sino para Becho, y fruto de la emoción que les producía lo que veían".

En una de las proyecciones en Chuy, se me acercó un veterano y me dio las gracias 'por este rato de emoción', y se fue muy conmovido" cuenta Castillos, quien entiende que "con lograr esas emociones el objetivo está cumplido".
Montevideo Portal/Gerardo Carrasco
http://www.montevideo.com.uy/nottiempolibre_108914_1.html