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Reflexión:
Comenzamos la reflexión de La Liturgia del día de hoy, poniéndonos en El Nombre del Padre, etc.

Queridos hermanos y hermanas:
La obediencia y la humildad son necesarias para ir de la mano de Dios. La desobediencia trajo consigo la caída de Luzbel quien por soberbia quiso ser igual o más que Dios. Luego éste, al ser egoísta de la gracia en la que sí contaban Adán y Eva, quiso arrebatárselos a Dios, los tentó y ellos también desobedecieron, porque por soberbia quisieron ser como Dios. Así mismo, los profetas anunciaron al Mesías y pedían al pueblo judío y sus gobernantes que se volvieran a Dios y no sean un pueblo de dura cerviz. Vino El Señor Jesús, Quien obró milagros y se manifestó tanto como dijeron Las Sagradas Escrituras, desde Su venida hasta Su muerte en Cruz y gloriosa Resurrección, pero los judíos por desobediencia a Dios por lo dicho en Las Sagradas Escrituras; las autoridades judías, desobedecieron por soberbia también, porque anhelaban seguir gozando de los privilegios que tenían a costas del pueblo, se creyeron dioses que jamás abdicarían o cederían el puesto a un humilde dentro de los humildes, al Señor Jesús, que Siendo Dios se encarnó y se hizo esclavo en el Seno de Una Virgen y esclavo también en un cuerpo mortal al que inmortalizó. Así estaban escritas Las Sagradas Escrituras en sus profecías sobre El Divino Redentor, pero el corazón endurecido de los judíos, que aún no conocían el Amor de Dios, ni cuanto menos lo que podemos conocer ahora nosotros por la obra de Dios a través de Su Iglesia, ellos, los judíos, por extrañeza de las palabras del Evangelio que manifestó El Señor Jesús, le fue difícil de entender, más aún hicieron clara sus extrañezas para con El Evangelio en Juan Capítulo 6: El Pan de Vida y La Eucaristía, en donde El Señor Jesús pide que coman de Su Cuerpo y beban de Su Sangre para que tengan vida eterna.

Así mismo, en la historia de La Iglesia se han manifestado diferentes desobediencias, como es el caso de las herejes, réprobos, cismáticos y apóstatas; todos estos hermanos que han convulsionado y causado una herida profunda en La Iglesia no han obedecido al Vicario de Dios, al Papa; y lo hicieron por soberbia, porque la soberbia supone una estima de sí mismo, o amor propio indebido, que busca la atención y el honor y se pone uno en antagonismo con Dios (CIC 1866) Es un pecado Capital. Y San Gregorio entiende que la soberbia «es esa estructura mental en la que un hombre, a través del amor a la propia valía; es decir, a su propio valor, aspira a alejarse de la sujeción a Dios Todopoderoso, y no hace caso de las órdenes de los superiores.»

Por tanto, la soberbia es el pecado rey de todos los vicios, y pone en su lugar la vanagloria como uno de los pecados capitales, dice Santo Tomás de Aquino confirmando a San Gregorio, y por ello, la soberbia es la que toca a todos los hombres, porque siempre estará hasta el fin de la vida del hombre, donde éste va a tener un pequeño sentimiento de orgullo por el que quiera el hombre hacerse respetar ante una agresión, aunque sea mínima, cuanto menos en el pensamiento cuando ya se haya neutralizado las respuestas de palabra, obra y omisión.

1. De pensamiento: Cuando se responde agresivamente desde la conciencia y queda en tu pensamiento.
2. De palabra: Respuesta con insultos o cualquier otra manifestación que agrede a quien te agredió.
3. De obra: Respuesta de agresión física a quien te agredió.
4. De omisión: Respuesta inactiva pero ofensiva. Inactiva: porque se omite manifestarse a favor de alguien quien te agredió, y esa omisión se torna indiferencia para que aquél no se beneficie, por lo que la respuesta se convierte en Ofensiva: porque tiene una respuesta de venganza de quien omitió ayudar al que lo agredió. Se agredió al prójimo con la indiferencia y venganza, porque no se le ayudó en lo que éste necesitaba.

*En el caso del pensamiento, cuando llega la idea a tu mente, pero desechas el mal sentimiento contra otra persona, y no lo deseas, no es pecado, porque ha sido una tentación del Demonio a la que le has dicho no, por lo que no estuvo en tu corazón, no tuviste malos sentimientos en tu corazón, solo llegó a tu mente como una tentación, la que desechaste, y por lo tanto tu alma no se manchó.

Por tanto, la soberbia es la enfermedad del alma, es el peor pecado, muy duro de desterrar de nuestras vidas. Es la soberbia la que estuvo arraigada en el hombre en tiempos pasados, y que El Señor Jesús nos enseñó a combatirla. En efecto, mientras los judíos pensaban en que se deshacían del Señor Jesús matándolo, más fuertemente se cimentaba El Reinado de Él, porque cuanto más era despreciado y llegado a culmen su vida en la cruz, más fuertemente se afirmaban las profecías del Antiguo Testamento. Así lo clama el salmo de hoy: «Tú eres Mi Hijo: Yo te he engendrado hoy»… Estas palabras que también la manifiesta El Apóstol Pablo en La Primera Lectura de hoy, las manifiesta en sentido en que a la muerte del Señor Jesús, El Padre engendra un nuevo tiempo para el hombre: El Reinado del Señor Jesús, El Padre lo engendra como Rey, por ello es que el salmo luego añade: «Pídemelo: te daré en herencia las naciones, en posesión, los confines de la tierra»

Esta afirmación del Padre en la boca del salmista da asentimiento de su querer que lo manifiesta El Hijo que le dice a Felipe: «Yo Soy en el Padre, y el Padre en Mí» Es decir, que El Señor Jesús en éste conocido «Supremo Discurso de Jesús» manifiesta primero Su condición divina porque dice:

«Yo Soy», que es lo que dijera El Padre al Patriarca Moisés: «Yo Soy el que Soy». Y añade: «en El Padre»; es decir, dentro del Padre, en el que manifiesta la unidad indisoluble con El Padre, porque la frase es: «Yo Soy en El Padre»

Es decir, que si El Señor Jesús, El Hijo, Es «Yo Soy»
y Yo Soy es Dios; por tanto El Señor Jesús Es Dios.

Además, si El Padre también es Dios,
y El Hijo está en el Padre, dentro del Padre,
Es decir que El Hijo está dentro de Dios,

Pero si El Hijo Es Dios y El Padre también es Dios,
por tanto Dios está dentro de Dios;
Dios Hijo está dentro de Dios Padre.

Además, Dios Padre también está dentro de Dios Hijo,
Porque dice: «y el Padre en Mí»;
Es decir, El Padre dentro de Mí.

Es decir, «Dios en Dios», o sea, Un Solo Dios, porque Dios Siendo Uno solo, en efecto, La Unidad Total del Hijo puede ser absorbida totalmente por El Padre y al Padre no faltarle nada, porque El Hijo puede otorgarle al Padre todo lo que El Padre necesita, toda su infinitud, porque El Hijo Es Dios, y El Padre también Es Dios, así como lo Es también El Espíritu Santo porque El Espíritu Santo Es El Creador y Consolador, todo lo que ha creado ha sido por Amor y cuanto ha consolado lo ha hecho por Amor; pues, habiendo siempre existido El Padre y El Hijo, y en Ellos siempre existiera El Amor que nace del Espíritu Santo, es porque El Espíritu Santo también existió siempre, porque Dios siempre tuvo Amor, desde los siglos de los siglos antiguos, hasta por los siglos de los siglos.

El Hijo Es Dios, también porque dice: «Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre, y esto nos basta". Respondióle Jesús: "Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, ¿y tú no me has conocido, Felipe? Es decir, que Felipe quería conocer al Padre y Jesús responde: «¿Tú no me has conocido?» Y luego añade: «El que me ha visto, ha visto a mi Padre… ¿No crees que Yo Soy en el Padre, y el Padre en Mí?» y luego «El Padre, que mora en Mí, hace Él mismo sus obras.» Es decir, que todo lo que ha querido hacer y revelar El Padre lo ha hecho por medio de Su Hijo Jesucristo.

Es pues, el querer de Un solo Dios que se haya manifestado La Revelación de Un Dios Trinitario, de un Padre que entrega Su Amor Total al hombre porque ha entregado a Su Hijo Único, como nadie lo ha hecho, porque Dios solo sabe amar como Dios, porque cuando El Padre envió a Su Hijo se donó Él también como Padre y con El Espíritu Santo por la unión indisoluble que hay en El Dios Trinitario. En efecto, Dios solo sabe amar como Dios, no sabe amar como los hombres, el amor de los hombres es terminable, y El Amor de Dios es Infinito, porque la infinitud es un atributo de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, que Dios nos bendiga y La Santísima Virgen nos proteja, y que fructifique sobre abundantemente la liturgia de hoy en nuestras vidas.

Como siempre los dejo con el mensaje de la importancia de comulgar todos los días o cuanto menos los domingos y fiestas de guardar: El que come Mi Carne y bebe Mi Sangre, tiene Vida Eterna, y Yo lo resucitaré el último día. Dice el Señor (Jn. 6, 54)

En El Nombre del Padre, etc.