Reflexión:
Comenzamos la reflexión de La Liturgia del día de hoy, poniéndonos en El Nombre del Padre, etc.
Queridos hermanos y hermanas:
Tengamos en cuenta que la piedra Angular es la primera piedra en la construcción de una base de una cimentación de albañilería, importante, ya que todas las otras piedras se establecerán en referencia a esta piedra, lo que determina la posición de toda la estructura.
Cristo, así mismo, Es La Piedra Angular, La Primera Piedra de la construcción del cosmos, Él, en efecto, Es El Alfa y El Omega, El Principio y El Fin; en Él y para Él se edificó el universo entero para que sea sometido bajo Sus pies. Por aquello que dice: Dijo el Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha, mientras yo pongo a tus enemigos como estrado de tus pies». Y en otro lado: Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: «Jesucristo es el Señor». Aleluya, Aleluya, Aleluya.
En Cristo se ensambla perfectamente el cosmos, pues, Él como Dios, con El Padre y el Espíritu Santo, dan la perfección a toda la creación.
En Cristo, el cosmos está sostenido, pues, Dios lo tiene en la palma de Su Bendita Mano. Y después de haber creado todo el universo, hizo Su morada entre nosotros para construir Su Iglesia, de aquella que habla hoy El Primer Papa San Pedro, y como estaba profetizado en el Salmo 118, 22: «La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos»…
En Cristo se edifica La Iglesia Católica, La Iglesia de Dios, La Iglesia que el pueblo judío no quiso construir de La Mano Bendita de Jesús, porque lo desecharon, triturado y muerto en Cruz a razón de sus corazones endurecidos.
En Cristo está ensamblada La Iglesia con todo el poder de Dios que nos ha unido a Su Hijo Jesucristo nuestro Señor. Cristo, en efecto, Es La Piedra Angular de donde nos sostenemos todos nosotros para lograr nuestra salvación, ya que todas las otras piedras que somos nosotros nos establecemos como en un edificio, en referencia a esta piedra, La Piedra Angular, lo que determina la posición de toda la estructura de La Iglesia Católica.
Jesús en la parábola de los viñadores homicidas (Mat. 21, 33-43) anuncia ya su pasión y muerte, pero gloriosa resurrección. Y Pedro lleno del Espíritu Santo dice: «Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular»… Ya que en cuanto fue desechado, fue triturado y muerto; y en cuanto que se ha convertido en Piedra Angular, es porque con Su Gloriosa Resurrección lo ha logrado, pues, nos afirma la resurrección de todos Sus hijos, la glorificación de nuestros cuerpos para La Vida Eterna.
San Cirilo de Jerusalén comenta: "Afirmamos que el Señor Jesucristo es uno solo, para que la filiación sea única; afirmamos que es uno solo, para que no pienses que existe otro (...). En efecto, le llamamos piedra, no inanimada ni cortada por manos humanas, sino «piedra angular», porque quien crea en ella no quedará defraudado" (Le Catechesi, Roma 1993, pp. 312-313).
El mismo Salmo de hoy nos dice: Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor… Es decir, que hace mención líneas arriba de La Piedra Angular, y luego nos dice que Bendito Es el que viene: Por Jesucristo Mismo que ya lo refieren como Piedra Angular, y luego cuando añade: os bendecimos desde la casa del Señor… nos dice que Dios nos bendice desde Su casa en El Cielo y desde La Iglesia donde mora El Espíritu Santo sobre El Papa y donde reside Eternamente también Cristo Eucaristía en todos los sagrarios del mundo.
Es desde La Iglesia manifestada como La Barca que está en el Tiberiades que nos dice El Evangelio, desde donde se realiza la pesca de hombres, que crean en El Evangelio y se bauticen en el nombre de Dios. Aquí Pedro toma la iniciativa como Vicario y manifiesta la necesidad de pescar, y le siguen los demás, suben a la barca, nos dice el Texto Sagrado, es decir, que es desde La Iglesia es desde donde se siguen las formas para lograr la pesca de hombres necesitados de Jesús, Quien dice: "Muchachos, ¿tenéis algo para comer?"… Ahora podemos preguntarnos, ¿tenemos en nuestras manos hombres que entregar a Dios? También podemos concluir que después que los apóstoles «Le respondieron: "No".»… es que el hombre y La Iglesia por sus propios medios no pueden lograr nada, necesitan de Dios para ello, porque continúan Las Sagradas Escrituras: «Díjoles entonces: "Echad la red al lado derecho de la barca, y encontraréis, y obtuvieron una multitud de peces»… Con lo que nos queda claro que Es Dios Quien va dirigiendo Su Iglesia representada aquí en la barca, pero que obviamente necesita de un representante en la tierra, y ése es El Papa.
«Oyendo que era el Señor, Simón Pedro se ciñó la túnica - porque estaba desnudo - y se echó al mar.»… es decir, que el hombre ve su naturaleza pecadora cuando reconoce a Dios, y que El Vicario reconoce su flaqueza humana y el poder de Dios que Es el que gobierna verdaderamente Su Iglesia, justamente porque es Suya. Pedro se ciñó la túnica; así como el cíngulo, que es el cordón que el sacerdote celebrante de La Eucaristía se ciñe como significado de su castidad, esta práctica viene como referencia ante la desnudez en la que se ve Pedro y se ciñe la túnica con el cordón.
El Mismo Cristo Es Quien les da de comer, porque dice: Venid y almorzad. Ya estaba la brasa puesta, el pescado y el pan; es decir: El Espíritu Santo como Fuego Abrasador, el pescado que son los hombres: los hijos de Dios, y El Pan: Cristo Eucaristía, de Quien se nutre el Pueblo de Dios para que logre La Vida Eterna. El hombre, en efecto, se nutre del Espíritu Santo, de Cristo Eucaristía, y también se alimenta de los hombres (pescado) en cuanto que por ayudar a sus hermanos, el hombre se alimenta el alma de la conversión de sus hermanos. Y nótese que dice que el pescado estaba encima de la brasa: es decir, que El Espíritu Santo está santificando al hombre y logrando su perfección cristiana para que esté apto para El Banquete Eterno.
Por tanto Cristo Es La Piedra Angular en Quien La Iglesia descansa y tiene su fortaleza y toda su futura existencia; La Iglesia necesita de Su Vicario que está ceñido en la cintura para glorificar a Dios con su vida hasta su muerte por la tarea encomendada; y son los fieles que necesitan de Dios y de Su Iglesia de donde manan los Sacramentos que Cristo instituyó para la salvación del hombre, así como tuvo que mostrarles que tenían que pescar al lado derecho de La Barca; es decir, que La Iglesia Es El Cuerpo Místico de La Iglesia donde Cristo Es La Cabeza, y del lado derecho de La Barca, es decir, de La Iglesia se encontraron los peces que son los hombres que se salvan, pero a raíz de los Sacramentos que manan del costado abierto de Cristo Crucificado, y que hasta ahora resucitado y glorificado lo mantiene abierto para que mostrando las llagas al Padre tenga misericordia de nuestras maldades, y sigan brotando Sus sacramentos para nuestra salvación. (1 Jn. 5, 5-11 y otros)
Queridos hermanos y hermanas, que Dios nos bendiga y La Santísima Virgen nos proteja, y que fructifique sobre abundantemente la liturgia de hoy en nuestras vidas.
Como siempre los dejo con el mensaje de la importancia de comulgar todos los días o cuanto menos los domingos y fiestas de guardar: El que come Mi Carne y bebe Mi Sangre, tiene Vida Eterna, y Yo lo resucitaré el último día. Dice el Señor (Jn. 6, 54)
En El Nombre del Padre, etc.