Al verlo asomar por la puerta, su madre comenzó a llorar, desconcertada; su padre se vio en su vejez, trabajando hasta el último momento; sólo su hermanita Grete esbozó una sonrisa de complicidad.
—Esto no es una moda: ser punk es un estilo de vida —dijo Gregorio Samsa antes de salir del apartamento, azotando la puerta.