Siento tus armas sentarse junto a mí
y se siente cual cielo.
Difícilmente puedo evitar entregarme
y me mojo en cascadas sin fin.
Cierro los ojos, es tarde para otra cosa ya.
He comenzado a sentir sus frías bocas de metal
jugar con mis cabellos, rondar mi cuello.
Un espasmo, un beso... La luz.