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Pablo el anciano instruía al joven evangelista Timoteo en cuanto a «cómo mantenerse fiel» cuando escribió: «Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza; persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan» (1 Tim. 4:16). Aunque algunos no vean la importancia de la doctrina, Pablo enseñó a Timoteo el valor de la enseñanza y de vivir en conforme a la doctrina de Cristo. En la primera de ese par de magistrales epístolas a Timoteo, Pablo escribió: «Al señalar estas cosas a los hermanos serás un buen ministro de Cristo Jesús, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido» (1 Tim. 4:6). Aquellas cosas específicas a las que Timoteo tenía que señalar para remembranza de los hermanos eran la naturaleza y maneras de aquellos que apostatan de la fe (vv. 1-5). Un buen ministro continuará obedeciendo esta directriz divina.

La Doctrina definida
Las dos palabras que más comúnmente se traducen como «doctrina» en el Nuevo Testamento son didaskalia y didaché. La primera se traduce por la palabra «doctrina» veinte veces, la segunda veintinueve veces. La palabra raíz aquí es didasko que significa «enseñar», y así se utiliza unas noventa y cinco veces. El arreglo de palabras con didasko, en cuanto a la palabra raíz incluye didaskalos, «maestro», nomodidaskalos, «maestro de la ley», kalodidaskalos, «maestro de lo bueno», pseudodidaskalos, «falso maestro», didaskalia, «enseñanza», heterodidaskaleo «enseñar doctrinas extrañas», didaché, «enseñanza», didaktos, «instruido», y didaktikos, «capaces de enseñar». Por lo tanto, la doctrina es la enseñanza. Minimizar la importancia de la doctrina es minimizar la importancia de la enseñanza. «nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido» significa «nutrido con las palabras de la fe y de la buena enseñanza que has seguido». Pablo le dejó claro a Timoteo que para salvarse él tenía que «cuidarse a sí mismo y a la doctrina».