El trabajo es una palabra familiar para todos. Durante siglos ésta ha conllevado la idea de una acción honorable como lo es también aquel que ejecuta la acción. Aunque a veces se han hecho comentarios jocosos acerca del trabajo, su honra nunca había sido puesta en duda ni había caído en el irrespeto hasta hace algunos años. Sin embargo, en el presente, se impone la actitud de que el trabajo ya no es honroso y que representa una maldición para el hombre. Sin duda es una de las más desmoralizadoras actitudes que el hombre ha manifestado hasta ahora.