Tal vez el problema del joven rico no fue sólo su apego a las riquezas, sino su ignorancia. Como todos los ricos, vivía en el engaño. No sabía en el fondo cual era su verdadera riqueza y, a la postre, cual era su verdadera pobreza. El dinero compra todo menos la paz, la felicidad, la honra y el valor moral.