"Y, ¿por qué debe un pastor hablar de relaciones humanas si éste no es un tema espiritual? Porque la Biblia trata este tema con mucha frecuencia e inclusive lo mezcla con las grandes
doctrinas de la fe: “Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca.” (Filipenses 4:4-5)."