La forma en que pronunciamos un discurso es tan importante, si no más, que el mensaje básico que estamos tratando de transmitir a la audiencia. Pero si ha trabajado mucho en la preparación de la parte verbal de su discurso, es posible que sienta que la entrega es solo un “extra” que no debería requerir mucho tiempo o esfuerzo. Después de todo, su discurso está cuidadosamente planeado, investigado y pulido. Está comprometido de forma segura con el papel y el disco duro. Es un mensaje ético cuidadosamente construido y elaborado de forma lógica. Las palabras por sí solas deberían captar la atención y el interés de su audiencia, ¿verdad?