Todo ha quedado aclarado sobre las repercusiones que tuvo en el día de domingo, la celebración del gol de Juanma, técnico del Recre. No hubo corte de mangas, ni gesto despectivo hacia la afición. No tenía dudas sobre ello conociendo a Juanma desde hace tiempo, dado que es un tipo educado que jamás utilizó las malas formas. Y porque piensen ustedes aficionados, que un gesto despectivo a la tribuna también sería para su familia presente en la grada.
El aficionado tiene derecho a protestar y a cuestionar, pero jamás a insultar.
Y se dan las circunstancias que detrás del banquillo de Recreativo hay unos cuatro descerebrado que insultan continuamente a cuantos entrenadores han pasado por el Decano en los últimos tiempos. Insultos más propios de bariobajerismo que de persona civilizada. Esas palabras que encadenan estos cuatro individuos que se sientan detrás del banquillo, van desde acordarse de los familiares muertos de los entrenadores del Recre, pasando por sus esposas y madres. Es intolerable y los aficionados de bien que son una inmensa mayoría, debería repudiara estos tipos que están a su lado. Ya en su día Marcelino tuvo que cambiar de banquillo porque era insoportable oír tantos improperios.
Porque a un entrenador se le puede decir que es muy malo, que cambie a Juan por Pepe, que se vaya, que presente la dimisión...En definitiva, algo legitimo que da la entrada. No es otra cosa que opinar en voz alta. Pero de ahí, hasta blasfemar contra el técnico del Recreativo, separa un abismo.
Demasiado condescendiente han sido Lucas Alcaraz, Marcelino, Quique Hernández, Sergio Kresic…y tantos otros que jamás ninguno de ellos se volvió a la grada. Bueno más que a la grada a estos cuatro desalmados. Los entrenadores tienen que aguantar, pero hay algo dentro de cada ser humano que se llama amor propio y en un momento determinado puede estallar. Y lo más barriobajero de esta escena, es que esos cuatro son cobardes que se refugian en la masa para propinar insultos, porque si fueran valientes, uno solo esperaría al entrenador del Recre y cara a cara se acordaría de sus seres ya fallecidos. Pero jamás se dio esa circunstancia que uno solo diera la cara ante un entrador del Recreativo, sólo se refugian en la masa para mostrar su valentía; en el cara a cara seria incapaz de hacerlo.