Todo el mundo sabe que los reyes después del nombre suelen llevar un número, quizás porque hay muchos reyes del mismo nombre y para poder saber cual de ellos hizo que y en que época hay que diferenciarlos de alguna manera, pero además como somos muy dados a poner motes, detrás del mencionado número de orden solemos adornarlos con un apodo. Por ejemplo: Alfonso III El Magno, Alfonso IV El Monje, Ordoño III El Bueno o Bermudo II El Gotoso.