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Description

A sus treinta y nueve años, Santiago estaba afectivamente solo. Era un sujeto bien parecido, desconfiado, inteligente y económicamente próspero. Estaba dedicado a las finanzas y desde hacía quince años dirigía la sucursal principal de una importante empresa. Su filosofía de vida giraba alrededor de la excelencia, era ordenado, autoexigente y supuestamente nunca se pasaba de la raya ni la pisaba. No llegaba tarde, pagaba sus deudas por anticipado, no decía malas palabras y jamás perdía la compostura.