Muchas personas creen que su relación de pareja marcha sobre ruedas porque no ven nada grave o extremadamente preocupante. Sin embargo, no todas las dolencias afectivas requieren de policía, comisaría de familia o abogados. Muchas alteraciones van socavando la relación en silencio y pasan totalmente inadvertidas para los implicados hasta que se hacen manifiestas.