Cuando ayer compartí el versículo que dice no pensar más de lo que está escrito, recordaba a los fariseos religiosos en la época de Jesús. Ponian cargas más pesadas de las que podian llevar. Hoy, también se ve como sacan textos de contexto para justificar cosas que claramente estan mal. Principios, frases, supuestamente muy espirituales, que no tienen fundamento bíblico.
La Biblia fue escrita para que tomemos consejo. Para interpretar conceptos que trascienden la época y cultura. Para escuchar la voz de Dios
Medita en el versículo 19 y 29 de Deuteronomio 29. Dice: 19. »Los que oyen las advertencias de esta maldición no deberían confiarse demasiado y pensar: “Estoy a salvo, a pesar de que sigo los deseos de mi corazón terco”. ¡Eso los llevaría a la ruina total!
29. »El SEÑOR nuestro Dios tiene secretos que nadie conoce. No se nos pedirá cuenta de ellos. Sin embargo, nosotros y nuestros hijos somos responsables por siempre de todo lo que se nos ha revelado, a fin de que obedezcamos todas las condiciones de estas instrucciones.
Lo que si entiendes, lo que se te reveló, debes poner en práctica. Aunque desconozcas cuestiones teológicas profundas, Dios te pedirá cuenta en algún momento.
Hay una palabra profética segura. Si haces el bien, Dios te bendice y recompensa. Si sigues el mal, los deseos de un corazón terco, vendrán maldiciones. Sé que no suena lindo, pero es así. Siempre se cumple su palabra.
Vivir bien, es vivir en obediencia a la voz de Dios.
El te bendice si le obedeces.