Paz en la tormenta . La vida está llena de tormentas. Debemos aprender a vivir en ellas, y disfrutar al máximo los tiempos de calma. Ya lo dice el sabio libro de Eclesiastes: Cuando te vaya bien, disfruta ese bienestar; pero cuando te vaya mal, ponte a pensar que lo uno y lo otro son cosa de Dios, y que el hombre nunca sabe lo que ha de traerle el futuro. (Eclesiastés 7:14)
Pero, obviamente no es fácil. Yo lo sé, entiendo que hay momentos donde nos gustaría escapar, volar lejos. Lo mismo le pasaba al autor del Salmos 55:5. El miedo y el temblor me abruman, y no puedo dejar de temblar.
6. Si tan sólo tuviera alas como una paloma, ¡me iría volando y descansaría!
7. Volaría muy lejos, a la tranquilidad del desierto.
8. Qué rápido me escaparía lejos de esta furiosa tormenta de odio.
Una vez más, vemos la sinceridad. Cuando le expresamos a Dios todo lo que sentimos, sin reservas. Luego de vaciarnos, podemos llenarnos de su presencia y vivir, lo que dice el mismo salmos 55 en el versículo 22: Deja tus preocupaciones al Señor, y él te mantendrá firme; nunca dejará que caiga el hombre que lo obedece.
Si a pesar de todo obedeces, te mantendras firme en medio de la tormenta.