Espero y confío que, al igual que me sucede a mí, no necesites más que una canción para dejar escapar tu imaginación a dónde la música quiera llevarte. Y te aseguro que tenemos un buen puñado de temas con los que proponerte un viaje que, como decían aquellos, va a resultar ser “mágico y misterioso”. Sólo has de elegir: subir durante un par de horas a esta vieja locomotora, en la que te he reservado un asiento especial o seguir recurriendo a misma realidad. Sé que eres inteligente y que has elegido bien, sólo falta que te acomodes al lado de la ventanilla para no perderte ni un solo de los paisajes que he preparado para ti. Soltamos frenos.