Tal vez fuera la casualidad la que haya conseguido traerte hasta aquí, puede que algún tipo de conjunción astral te haya traído hasta esta puerta sin ser consciente de dónde estás ni de lo que encontrarás una vez la cruces. ¿Percibes el sabor del misterio mezclado con tu propia curiosidad? Es una buena forma de recordar aquella sensación en la que unos centímetros marcaban la distancia que existía entre el indescriptible placer de poseer lo que deseabas y la duda de si aquellos labios aceptarían a los tuyos. O, tal vez, si el helado que ibas a probar por primera vez haría honor a su apariencia o no llegaría a gustarte… A eso sabe La Próxima Estación, un programa que, aunque hay unos pocos a los que no les gusta, estoy seguro de que querrás probarlo. Es un buen momento para empezar a sentir el calor que desprende la caldera de esta vieja locomotora. Soltamos frenos.