Vuelve el hoy a tomar las riendas de mi vida. Y una vez más, en un eterno déjà vu, me siento ante un folio en blanco al cual tengo que entregar mi imaginación para poner en negro el sentido que mereces y así intentar atraer tu atención con todo mi ingenio y unas pocas frases que te descubran esos secretos que se transforman en canciones. Y, aunque no es el momento de decidir si empuñaré una pluma para escribir con delicadeza las sensaciones que dejan en mí un puñado de canciones, si cargaré un revólver con la tinta de la indiferencia para mostrar el peor de los desprecios hacia aquellos que sólo utilizan la música de relleno de sus carteras. O, tal vez mejor, usaré ambas opciones en esta nueva edición de La Próxima Estación para dar vida a una ínfima parte de la actualidad underground que, puede que sea pequeña, pero no dudes que en ella encontrarás lo mejor de las bandas emergentes. Es el instante propicio para ponernos en marcha. Soltamos frenos.