El verano convierte la inspiración en pereza, es por eso que siempre debo estar alerta por si en algún momento le apetece invitarme a coger las herramientas con las que construir un nuevo episodio de La Próxima Estación. Así iniciábamos una nueva aventura:
No es habitual que llamen a la puerta muy temprano, pero a veces sucede que las musas deciden conceder su inspiración a horas intempestivas. Esto puede llegar a ser un inconveniente si no logras diferenciar entre ellas y las arpías, porque es entonces cuando surgen los problemas con terceras personas. Hoy volvía a sentir el ding dong en mi cabeza sin que hubiera amanecido. Hay que estar preparado en cualquier momento del día para abrir las puertas a estas visitas, porque ver la vida desde una perspectiva completamente horizontal no es la mejor forma de rentabilizar el tiempo y mucho menos cuando tienes los ojos cerrados. Y aquí estoy, al borde de la almohada levantando acta de este encuentro con mi inspiración para hacer que encajen las palabras que dan significado a la próxima estación; tengo casi 2 horas para convencerte de que no malgastaré tu tiempo. Abramos el camino. Soltamos frenos.