Cada mañana, los sueños y la consciencia entran en guerra para dominar la realidad. Temo que algún día alguno de los dos bandos se erija como vencedor en el campo de batalla: nuestro cuerpo, que no es más que un amasijo de materia orgánica imperfecto, con la misión y el propósito de sobrevivir como envoltorio a disposición de cobijar nuestras emociones, de las que pende el fino hilo de nuestra cordura.
Al despertar, he decidido que una parte de la locura conquiste algunos rincones de mi mente: una retirada estratégica con el fin de idear un nuevo episodio de La Próxima Estación. Este es el momento de seguir las vías que he dispuesto para adentrarnos en un mundo en el que puedes encontrar momentos y lugares que solo existen en la imaginación. Soltamos frenos.