El Estado organiza el poder en la sociedad. Al menos, eso dice la teoría. En toda agrupación humana algunos tienen derecho o capacidad de mandar a los demás. Y el resto está obligado a hacer caso.
En la familia los papás tienen inicialmente más experiencia y conocimiento que sus hijos y son considerablemente más corpulentos que ellos. Esto basta para afirmar su autoridad y legitimar su poder, incluso por toda la vida. A escala mayor el asunto es parecido.