El cuento
Una rosa fue arrancada de un rosal silvestre. Un temblor de muerte recorrió sus pétalos y su tallo, supo que sus días estaban contados. Su belleza y lozanía se irían consumiendo inexorablemente hasta convertirse en cenizas.
—¿Por qué me has arrancado del rosal? —preguntó la rosa a la niña—.
¿No lucían bellos mis pétalos entre las zarzas del bosque?
¿No brillaban como perlas las gotas de rocío sobre mí?