Partamos por lo más llamativo, que es su propuesta estética. El director uruguayo consagrado en Hollywood gracias a la remake de EVIL DEAD y a NO RESPIRES ha trabajado –durante la pandemia, aunque el proyecto viene de antes– sin filmar ni una sola imagen en toda la serie. Lo que acompaña a las dramáticas conversaciones telefónicas que tienen los diversos protagonistas son representaciones electrónicas –como pueden ver en las fotos que ilustran la nota– de esos sonidos, que vibran de distintos modos según la lógica de las situaciones y van generando una extraña poesía visual en tanto las cosas empiezan a complicarse y entran en un terreno de dimensiones paralelas y otros recursos propios de la ciencia ficción. A esas «líneas» se les suman los nombres de las personas que hablan, el texto en inglés escrito en la pantalla (lo ideal sería traducirlos ahí más que subtitularlos), algunos mensajes de texto y otros elementos informativos (fechas, locaciones) que puedan servir al espectador para entender mejor lo que está pasando. Y nada más.